El lago de Como; un abrazo; el carrusel de la feria de cuando era niña; aprender siempre; la zona de embarque de un aeropuerto antes de mis vacaciones; ese bareto imposible en medio de las montañas; la playa más grande que he visto en la costa más ventosa que existe; mi casa; el D'Orsay desde el Louvre un día de sol ( y viceversa); una mirada tierna; ese café en Viena (el de los pasteles más ricos del mundo); mi perro saltimbanqui cuando llego a casa; los besos que me he imaginado; el jardín de mi madre; un teatro a oscuras antes de empezar la función; la costa de Amalfi; una pecera (bien cerradita) llena de medusas; los caballitos de mar; esa tetería con cojines multicolor; el libro que no quiero se acabe nunca; el muelle gigante de Sopot; mi sofá un sábado de cine y palomitas; la cara de un niño frente al escaparate de una juguetería; sentirse libre (y serlo); la sinceridad que no duele; cada atardecer compartido; ese mail inesperado con aroma a café; el Gran Cañón; mi bici rosa y blanca con ruedines; la Toscana en primavera; un oso polar acurrucado junto a su madre; el Perito Moreno; Canadá en otoño; mi canción favorita (de hoy); el pony que tuve y el caballo que no pude tener; una cena improvisada con velas del Carrefour; el restaurante más bohemio de París; una sonrisa; el ronroneo de un gato; la piel de un bebé, Venecia (aunque sea sin ti); mi sobrino haciéndome la pelota para que le compre algo; la mariposa efímera que dibuja una sonrisa al cielo; la luna llena; mi mouleskine "cutruñosa"; inventarme palabros; el blanco encalado de Santorini; Chueca y sus ruidosas calles; las riberas del Duero en Oporto; una terraza frente a mi mar; la foto en tonos sepia que tengo de él; escuchar a Puccini y recordar a mi padre; la majestuosa habitación del parador en Ciudad Rodrigo; el comedor con vistas en Carmona; el cielo en tonos lila de Dubrovnick; aquel te quiero escrito en una servilleta; mi peluche Klaus; la voz de cristal de Michael Jackson...
Lo más bonito del mundo no es sólo todo aquello que se ha alojado en nuestros recuerdos para quedarse, que nos hace brotar una sonrisa, nos despierta el alma y nos enternece el corazón. Lo más bonito es todo lo que a menudo aún está por llegar. Yo y mi optimismo enfermizo, ¿verdad? :-)
Esto es para compensar el mal rollo del post anterior ¿Y para vosotr@s? ¿qué es lo más bonito?
