12/7/09

"Un día sin una sonrisa es un día perdido" (Chaplin)



No quiero escribir demasiado y al final siempre escribo "de más", ya lo sabéis. Lo intento, lo intento, pero llevo un par de días rompiendo hojas de mi pequeño bloc de notas. Por mucho que me gusten las palabras ellas saben callar cuando queremos que digan sólo lo justo, sin retórica ni circunloquios. Así pues, y como no ha habido suerte,he optado por 'hacer trampa'.

Desde siempre he estado de acuerdo con que una imagen vale más que mil palabras y sé, estoy casi segura, que la música transmite todo aquello que las palabras no pueden. Así pues, os dejo imágenes y música. Os regalo, como cada día, una sonrisa (que también es mejor que las palabras) y una canción que me encanta, y que desde hace mucho está en mi discoteca particular. Chaplin compuso la música para su película Tiempos Modernos y con la versión de Nat King Cole se le dio letra. Luego la versionó maravillosamente M. Jackson. Hace unos días me enteré de que era su canción favorita. No era tonto, ¿no creéis?

Haced caso al gran CHAPLIN y sed muy felices. Yo lo intento cada día y a veces incluso funciona :)

En breve me voy a dar un respiro y quiero que estéis todos cuando vuelva, ¿vale? Hasta muy pronto, estrellitas :)

6/7/09

Mira al violinista

(Imagen de Chris Sorbera)

Antes de seguir pincha en la canción que te encontrarás ahí abajo, en el post. ¿Ya? bien, pues ahora sí puedes seguir leyendo...

Hay música sonando, como casi siempre, en el blog ¿la oyes? pues no lo pares; si lo haces no entenderás nada de lo que te estoy contando.

¿Tienes cinco minutos? Es lo que tardarás en leer esta entrada, audio incluido. Advierto, de todos modos, que es posible (o al menos aconsejable) que "pierdas" luego unos cuantos minutos más en pensar sobre lo que quiero escribir hoy.

Escucha las notas. ¿Qué te parecen? A mí me parecen... nubes de algodón, de algodón de azúcar; suaves; suenan notas agudas y lentas, un ritmo sinfónico, una melodía casi irreal. Música sin letra de un mensaje tal vez incierto. Mejor así. Mejor que el mensaje sea el que cada uno quiera escuchar ¿Te gusta el sonido del violín? A mí sí. Supongo que a casi todos el violín nos transmite cierta tristeza. De todos los instrumentos los de cuerda suelen tener un 'color' especial. Sí, la música también tiene colores. El color del violín es azul; azul es blue en inglés. ¿Me entiendes? No importa. Tú sigue escuchando. Es como estar en un concierto de un magnífico auditorio. Los presentes visten elegantes trajes. Pompa y glamour al 50%. Llora el violín. Una orquesta prodigiosa envuelve de sutileza el sonido de sus lágrimas. Sobre todas las demás notas, el pequeño Stradivarius se alza orgulloso y sobresale poco a poco, desde un débil ronroneo hasta el llanto más desgarrador. El músico no toca sino acaricia sus cuerdas con las yemas de los dedos mientras su rostro acaricia el cuerpo de mujer que lo dibuja. ¿Cuánto pagarías por algo así? tal vez no mucho, pero ¿y si fuese gratis?

Te voy a contar una historia basada en hechos reales:

Acción:

12 de enero del 2007. Joshua Bell, uno de los mejores violinistas del mundo, se situó dentro de la estación de Metro L’Enfant en Washington, cerca de las 7:51 a.m, es decir, hora punta. Durante ese tiempo interpretó 6 piezas clásicas.

Reacción:

Durante los 43 minutos que el músico tocó magistralmente el violín casi nadie se detuvo a escuchar, sólo unas cuantas personas dejaron unos cuantos centavos y sin pararse apenas; unos pocos se detuvieron algunos minutos, probablemente sorprendidos porque no hay que ser un experto para diferenciar un músico mediocre de uno bueno, pero en general la gente pasó como si fuese invisible. Hubo una excepción, una sola. Una mujer lo observó durante un rato y, en un breve descanso del músico, le dice: "Te vi en la Biblioteca del Congreso, fue fantástico. Ésta es una de esas cosas que sólo pueden pasar en esta ciudad".

¿Has llegado hasta aquí? ¿Qué te parece? Sí, a mí también me hubiera gustado estar ahí, escuchando a Joshua Bell, incluso aunque llegara tarde al trabajo. No critico el alto sentido de la responsabilidad de todas estas personas, pero...

Cada mañana con nuestras ropas, inconscientemente, nos ponemos también las orejeras al salir de casa para empezar la jornada. El día, cada día, es una carrera contínua contra el tiempo. Ingenuos mortales. El tiempo va igual de rápido corramos o no. Caerse es más fácil cuando no "miras", es por eso que hace tiempo que yo sólo voy rápido cuando realmente no tengo prisa.

Conclusión:

No miramos al violinista. Lo vemos, sólo eso. No creo que valoremos lo suficiente todas esas cosas que van a pasando a nuestro alrededor. No sé si merece la pena o no correr siempre tanto. A veces participamos en una carrera frenética para luego 'aparcar el tiempo' en un sofá. No sé si es incluso pecado no mirar a tu alrededor. Por no llegar tarde al cine, por ejemplo, no vives tu propia película, que está ahí fuera, pasando, mientras tú te empeñas en escaparte de ella... No lo entiendo. Soy gallega y supongo que eso hace que todo "dependa de", que todo sea relativo, y en ese todo se incluyen nuestras prioridades. Lo que para nosotros es importante puede ser de lo más trivial para el que nos mira, para ese violinista que no vemos al pasar. Pero ¿sabemos qué es lo importante para nosotros?

¿Has oído la música mientras leías este post? Pues te presento a Joshua Bell. Sí, el del metro...




PD: Aquí os dejo el video por si queréis verlo (ahora sí podéis parar la música. Pinchad sobre los dos palitos de arriba)