
Una lengua de madera rodea todo lo que puedo ver a mi alrededor. Suelo, techos y paredes se confunden entre sí en una combinación perfecta de texturas y colores. Un ejército alineado de butacas, del color de la regaliz, salpican el espacio que me separa de la magia, formando entre sí varios semicírculos concéntricos...
Se apagan las luces poco a poco, como si cientos de luciérnagas traviesas jugaran al escondite. Mientras, respetuosamente, formando parte del guión, el público guarda silencio y los últimos murmullos ahogados parecen irse apagando a la vez que las luciérnagas se esconden. Los rezagados siguen entrando, intentando no hacer ruido y pasar desapercibidos. No lo consiguen. Cuando hay silencio el simple roce de un pie sobre la alfombra resulta molesto. La presencia de una orquesta invisible se adivina por los acordes discordantes de algo que no es música aunque suenen notas. Corcheas, semicorcheas y pentagramas parecen saludarnos sin el ritmo adecuado. Por fin se abre el telón, la orquesta despierta y comienza la función.
Me gusta sentir lo que siento cada vez que voy al teatro. Es como si creyera que parte de mi vida se fuera a representar allí. En cierto modo así es. Casi siempre hay algo que identifico conmigo. Una frase, una reflexión, un silencio. La vida es el teatro por excelencia, teatro puro, que no es lo mismo que decir que es puro teatro. Así de revoltosos son los adjetivos según dónde se nos presenten en una frase. La vida es una secuencia de escenas encadenadas que conforman una obra más o menos extensa. El género: indefinido. Hoy toca comedia, mañana drama, incluso un musical, ¿por qué no? De todo un poco. Es lo más probable. Nos vestimos cada mañana queriendo ser actores principales. A veces seremos simples secundarios. Otras meros espectadores. Delante del público, o detrás de las cortinas cada uno de nosotros forma parte del espectáculo.
Se apagan las luces poco a poco, como si cientos de luciérnagas traviesas jugaran al escondite. Mientras, respetuosamente, formando parte del guión, el público guarda silencio y los últimos murmullos ahogados parecen irse apagando a la vez que las luciérnagas se esconden. Los rezagados siguen entrando, intentando no hacer ruido y pasar desapercibidos. No lo consiguen. Cuando hay silencio el simple roce de un pie sobre la alfombra resulta molesto. La presencia de una orquesta invisible se adivina por los acordes discordantes de algo que no es música aunque suenen notas. Corcheas, semicorcheas y pentagramas parecen saludarnos sin el ritmo adecuado. Por fin se abre el telón, la orquesta despierta y comienza la función.
Me gusta sentir lo que siento cada vez que voy al teatro. Es como si creyera que parte de mi vida se fuera a representar allí. En cierto modo así es. Casi siempre hay algo que identifico conmigo. Una frase, una reflexión, un silencio. La vida es el teatro por excelencia, teatro puro, que no es lo mismo que decir que es puro teatro. Así de revoltosos son los adjetivos según dónde se nos presenten en una frase. La vida es una secuencia de escenas encadenadas que conforman una obra más o menos extensa. El género: indefinido. Hoy toca comedia, mañana drama, incluso un musical, ¿por qué no? De todo un poco. Es lo más probable. Nos vestimos cada mañana queriendo ser actores principales. A veces seremos simples secundarios. Otras meros espectadores. Delante del público, o detrás de las cortinas cada uno de nosotros forma parte del espectáculo.
En esta historia sin título que es nuestra vida tal vez nos hagan llorar por exigencias del guión, y nos duela, y nos abrumen los problemas; tal vez los sueños, como decía Calderón, se vayan quedando sólo en eso, en sueños. Los días a menudo serán cortos, algunas noches eternas; puede que el dolor nos persiga, o lo que es peor, nos alcance; que las alegrías sean esquivas, y el pasado más doloroso esté presente, mientras el futuro te observa, pusilánime, desconfiado y huidizo, aburrido de no llegar nunca porque no le dejas un hueco ni le marcas caminos en un mapa que te empeñas en no abrir. Puede que el tiempo pase mientras no pasa nada más que el tiempo. Que los deseos se diluyan y las sombras de la noche atraigan todos los miedos, y nos lleven impasibles al borde del vacío en días alternos. Aún así la obra continuará. Contigo o sin ti. Se abrirá el telón para continuar esa obra sin argumentos que cada día se representa ante tus ojos.
Tengo que dar las gracias por estar, y por poder estar, y sobre todo porque cada día pueda formar parte de ese maravilloso espectáculo. Doy las gracias porque en la concha del apuntador no hay nadie y soy libre de elegir qué frase va a continuación, sea o no sea la adecuada, y también podré elegir la banda sonora, y qué nota tocará la orquesta en cada momento. Aunque desafine la orquesta sé que tocará para mí. Puede que necesite muchos ensayos, que no estrene la obra mientras no esté segura de que el desenlace será el deseado, o que me arriesgue e improvise. Haz lo mismo que yo. Si te decides, si te atreves, y cierras los ojos y en lugar de esperar a escribir guiones maravillosos te conformas con guiones admisibles es que has decidido vivir. Pues vive todo lo que puedas, pero haz intermedios. Todos necesitamos descansar. Pensar. Callar. Es en ese paréntesis donde los silencios dicen más que todas las escenas escritas.
Quizá incluso tengas éxito y oirás aplausos. Mira a tu alrededor y escucha atento porque, si te concentras lo suficiente, los escucharás y son todos para ti. Pero sé humilde. No somos dueños del pasado ni del presente ni del futuro, sólo somos sus testigos. No quieras estar bajo la luz de los focos todo el tiempo. Estar en la penumbra puede ser muy apetecible. Cuando algo te deslumbra no ves lo que hay frente a ti, y todo lo que pase te lo perderás. Si la historia no te gusta, no tengas miedo de cambiar de guión ni tachar lo que esté mal escrito. Busca en todas partes, en cualquier lugar, y acepta todos los decorados, incluso aunque no sean los más vistosos. Los arcos iris más bellos necesitan de las nubes. Si te quedas sin argumentos de repente, no te preocupes. Acude al libro de la memoria. Muchas veces los mejores textos están escritos ya ahí.
Para algunos el telón no se abrirá nunca, se pasarán toda la obra entre bambalinas, bien queriendo hacerlo, bien porque no han tenido la posibilidad de elegir. Si te toca ese papel no lo rechaces, porque en este teatro sí que es cierto que lo importante es participar. Intenta mejorar, ensaya, destaca entre los demás para que quien dirige todo esto se fije en ti, pero no envidies a aquellos que siempre salen en los carteles. Como decía Bonaparte, un admirado personaje para mí, 'La envidia es una declaración de inferioridad'. No te sientas inferior. Nunca.
Ayer he ido al teatro. Como siempre que lo hago recuerdo que hace mucho tiempo, como tantas otras niñas, también quería ser artista. Me he quedado en espectadora y no lo soy, pero ¿importa mucho? creo que no. En cierto modo, a medida que el tiempo pasa y me separa de mis sueños de infancia he llegado a pensar que algo de artista tenemos todos, porque el simple hecho de vivir ya es todo un arte.
Para algunos el telón no se abrirá nunca, se pasarán toda la obra entre bambalinas, bien queriendo hacerlo, bien porque no han tenido la posibilidad de elegir. Si te toca ese papel no lo rechaces, porque en este teatro sí que es cierto que lo importante es participar. Intenta mejorar, ensaya, destaca entre los demás para que quien dirige todo esto se fije en ti, pero no envidies a aquellos que siempre salen en los carteles. Como decía Bonaparte, un admirado personaje para mí, 'La envidia es una declaración de inferioridad'. No te sientas inferior. Nunca.
Ayer he ido al teatro. Como siempre que lo hago recuerdo que hace mucho tiempo, como tantas otras niñas, también quería ser artista. Me he quedado en espectadora y no lo soy, pero ¿importa mucho? creo que no. En cierto modo, a medida que el tiempo pasa y me separa de mis sueños de infancia he llegado a pensar que algo de artista tenemos todos, porque el simple hecho de vivir ya es todo un arte.
Cuando eras un niño y creías que todo es posible ¿qué querías ser de mayor?
