Me gusta el cine. No quiero decir con eso simplemente que me guste ver una buena película, que eso es obvio que también, pero puedo verla en casa. A mí me gusta IR AL CINE, y verla en una sala inmensa (antes más inmensas que ahora, todo sea dicho) a oscuras, con muchas / pocas personas, pero sintiéndote en la intimidad, con ese sonido envolvente y a veces, quizá, demasiado alto. ¿Os habéis fijado en el volumen de las salas de cine? Yo creo que no cumple la normativa sobre contaminación acústica; sin embargo, siguiendo mi teoría de que casi todo tiene una razón de ser, he llegado a la conclusión de que eso está bien estudiado. Ese volumen endemoniadamente excesivo te libra del plasta de turno al que lo de hablar en el cine, sobre todo desde que la película ha empezado, le motiva más que el hecho en sí de verla.
Los cines cada vez son más cómodos, eso es verdad. Si hasta tienen su huequito para la botella de agua o sustituto líquido que queramos llevar. Pero tanta comodidad quizá también sea un problema. Nos relajamos tanto que nos hace sentir como en casa, y claro, ahí aparece el cinéfilo nervioso-compulsivo que tiene la pierna floja y te va dando toquecitos en la espalda de tu asiento como queriéndote recordar que, aunque te pueda parecer un rollo la peli, es cara la entrada, y es recomendable no quedarse dormida. A mí me dan ganas de darle las gracias cuando se acaba por haberme mantenido alerta todo el tiempo. De paso me gustaría decirle que no era necesario. Nunca me ha pasado eso de ir al cine y no acabar de ver una película (sólo un par de veces, pero porque me había confundido de sala) supongo que por el precio de cada entrada, por la esperanza de “¿ y si al final...?” y, por descontado, porque no están las cosas para tirar el dinero.
La ventaja de estos incidentes es que así también eres consciente de que no estás sola, aunque te pueda parecer que sí. ¿Para qué? Pues para intentar que no se te escape la lagrimita en las escenas tiernas. Eso es lo que peor llevo del cine. Yo, que soy de lágrima fácil, lo paso realmente mal cuando, tras la escena final de algunas películas, se encienden las luces. Intento desesperadamente secarme los chorretones que se han ido acumulando. Misión imposible.
Muchas veces voy sola al cine. No es que no me guste ir acompañada, que me encanta, pero reconozco que no me importa hacerlo sola. ¿Por qué? Pues porque no es fácil encontrar un buen compañero para ir al cine. Tomar un café, ir a cenar, de compras, salir de copas, para eso sí que hay quórum, pero ir al cine ... eso es otra cosa. Para mí Cine = Silencio. Yo hablo mucho, los que me conocen pueden dar fe de que es así. Hablo como un loro si me dejan, pero en el cine me molesta el ruido de la voces humanas que no sea la de los protagonistas.
Echo de menos que haya más cine en el cine. Me explico. Se estrenan muchas películas pero cine, el cine que a mí me lleva a una sala a dejar unos cuantos euros (muchos euros, en mi opinión), ése es cada día más difícil de encontrar. Últimamente he visto verdaderos bodrios, y ni la sala maravillosa ni el sonido envolvente ayudan cuando la peli es un tostón. Sin embargo, también reconozco que alguna de ellas no la olvidaré en la vida. Cinema Paradiso (la vi tres veces); El club de los poetas muertos (la vi cuatro veces); Los puentes de Madison (la vi cuatro veces); Amelié (ni sé cuántas veces la he visto)... hay más, pero como veo que me estoy enrollando, como siempre y para variar, lo dejaré así.
Donde yo vivo, a pesar de ser capital de provincia, solo tenemos 8 salas de cine. Lamentable. Eso implica que la oferta es muy pobre, y por supuesto, comercial. Pocas películas comerciales pasan para mí la barrera de lo soportable. Pero no importa. A mí me gusta ir al cine, y entre mucha tontería, seguro que encuentro alguna joya. La última que me he encontrado ha sido El niño del Pijama de Rayas. La menciono porque, teniendo en cuenta que había leído el libro, y la experiencia me dice que la adaptación de una novela no suele cumplir las expectativas, ésta es totalmente recomendable. Eso sí, si sois de lágrima fácil, cuidado con los chorretones, y por supuesto llenar el bolso de pañuelos. Yo siempre me los olvido.
Me gusta soñar, es una de mis actividades gratuítas preferidas y el cine me ayuda y me enseña a hacerlo. ¿Qué película reciente me recomendáis para esos días (como hoy, domingo) en los que no me importa estar sola y gastar unos cuantos euros por pasar un buen rato?
"Tarde o temprano llega un momento en el que hablar y estar callado es la misma cosa". Cinema Paradiso.
"Sólo al soñar tenemos libertad, siempre fue así, y siempre así será" El club de los poetas muertos.
"Sólo al soñar tenemos libertad, siempre fue así, y siempre así será" El club de los poetas muertos.
"Creo que los lugares en que he estado y las fotos que he hecho durante mi vida me han estado conduciendo hacia ti" Los puentes de Madison.
"Cuando un dedo apunta al cielo, el tonto mira el dedo" Amélie.
"La inocencia de los colores, sabores y olores de la niñez desaparecen en la oscuridad de la razón". El niño con el pijama de rayas.

