Dejaré de leer periódicos en beneficio de la narrativa. Al menos sé desde el principio que se lo han inventado y que me permitirá soñar como el protagonista de este corto durante toda la vida.
23/5/13
La realidad supera a la ficción... y yo prefiero un libro.
Dejaré de leer periódicos en beneficio de la narrativa. Al menos sé desde el principio que se lo han inventado y que me permitirá soñar como el protagonista de este corto durante toda la vida.
14/5/13
Cotilleos, secretos y mentiras
28/4/13
Las sonrisas muertas
20/3/13
Miedo
Lo han conseguido. Todos estos cerebros resecos con sus resecas conciencias que dicen que "hemos elegido" han conseguido que desaparezca de nuestro horizonte la palabra esperanza. Y nos desborda el miedo. Se ha extendido como un mal virus y se ha convertido en pandemia haciendo que seamos más infelices, menos creativos, más cobardes, más sumisos y por descontado menos inteligentes.
Desde ya se debería prohibir cualquier tipo de informativo, coloquio/debate, periódico, estadística (¡menudo invento!) y demás soportes de "información" (internet incluido) hasta que alguien tenga que aportar alguna buena noticia.
1/11/11
Del olvido y otros males
"Si no quieres perderte en el olvido tan pronto como estés muerto y corrompido, escribe cosas dignas de leerse, o haz cosas dignas de escribirse. " Benjamin Franklin
12/4/11
Lo más bonito
El lago de Como; un abrazo; el carrusel de la feria de cuando era niña; aprender siempre; la zona de embarque de un aeropuerto antes de mis vacaciones; ese bareto imposible en medio de las montañas; la playa más grande que he visto en la costa más ventosa que existe; mi casa; el D'Orsay desde el Louvre un día de sol ( y viceversa); una mirada tierna; ese café en Viena (el de los pasteles más ricos del mundo); mi perro saltimbanqui cuando llego a casa; los besos que me he imaginado; el jardín de mi madre; un teatro a oscuras antes de empezar la función; la costa de Amalfi; una pecera (bien cerradita) llena de medusas; los caballitos de mar; esa tetería con cojines multicolor; el libro que no quiero se acabe nunca; el muelle gigante de Sopot; mi sofá un sábado de cine y palomitas; la cara de un niño frente al escaparate de una juguetería; sentirse libre (y serlo); la sinceridad que no duele; cada atardecer compartido; ese mail inesperado con aroma a café; el Gran Cañón; mi bici rosa y blanca con ruedines; la Toscana en primavera; un oso polar acurrucado junto a su madre; el Perito Moreno; Canadá en otoño; mi canción favorita (de hoy); el pony que tuve y el caballo que no pude tener; una cena improvisada con velas del Carrefour; el restaurante más bohemio de París; una sonrisa; el ronroneo de un gato; la piel de un bebé, Venecia (aunque sea sin ti); mi sobrino haciéndome la pelota para que le compre algo; la mariposa efímera que dibuja una sonrisa al cielo; la luna llena; mi mouleskine "cutruñosa"; inventarme palabros; el blanco encalado de Santorini; Chueca y sus ruidosas calles; las riberas del Duero en Oporto; una terraza frente a mi mar; la foto en tonos sepia que tengo de él; escuchar a Puccini y recordar a mi padre; la majestuosa habitación del parador en Ciudad Rodrigo; el comedor con vistas en Carmona; el cielo en tonos lila de Dubrovnick; aquel te quiero escrito en una servilleta; mi peluche Klaus; la voz de cristal de Michael Jackson...
6/3/11
La sombra de una sonrisa
Tener los pies en el suelo no impide soñar, doy fe, pero en caso de enfrentarse a un despertar brusco la caída es más llevadera por la cercanía a la superficie. Así que, cuando me decido por darme un baño de realidad, lo único que tengo que hacer es callar, ver, escuchar y sacar mis propias conclusiones de lo que hay ahí afuera. El carnaval es el momento perfecto y hoy el día que he elegido para decirme todo lo que nunca me he atrevido a decirme (aún sabiendo que lo sé).
Todo esto no es fruto de la improvisación. Hace ya unos cuantos post prometí hacerlo, y yo, desgraciadamente, cumplo mis promesas. Lo siento por quien me lea. Tampoco es esto un decálogo de rigor científico (obvio por otro lado, si partimos del hecho de que no son diez las premisas) pero sí una lista de "innecesidades" sin las que puedo (y quiero) sobrevivir:
- No me gustan (porque no me las creo) las confesiones trasnochadas, ésas de barra de bar a horas indecentes emborronadas por alcohol.
Me alegro de estar de vuelta, si es que hay alguien todavía al otro lado de la cerca...
13/12/10
Al cobijo de lo invisible vuelan las cometas...
Llega la Navidad. Muchos de vosotros ya sabéis de mi escaso apego a esta época del año que trae siempre demasiadas nostalgias y ausencias. Para compensarlo también se acompaña de miles de sonrisas infantiles, de miradas ilusionadas que alumbran cada rincón de cada ciudad, de cada pueblo, de cada casa, y que brillan mucho más que las miles de luces de las calles, calles decoradas al antojo de unos pocos, neones que desbordan nuestros paseos convertidos durante un tiempo en caminos inventados de baldosas amarillas y colores irreales. Esas sonrisas son la parte amable de la parodia descabellada que es para mí la Navidad. Enfrente está la otra cara, la cara oculta, la cara que queremos esconder tras tantas luces tintineantes. No puedo haber luces sin sombras y aún sabiendo que lo que veo también es real no puedo alejar de mi mente otra realidad confusa, oscura, gris, que no brilla, que no sonríe cuando la miras a la cara y que está ahí, a muchos kms o al lado de mi casa. Está en Haití, que se muere a golpe de miserias, o en Julio, el indigente de mi calle que siempre que paseo al perro le regala una caricia nacida de sus manos arrugadas y temblorosas. Está también en las Favelas del lejano Brasil o tras la pareja que cada mañana veo salir del albergue de Cáritas. Está en los cascos azules de Afganistán o en el día a día de esa monja que me encuentro tantas noches tras dar las cenas a los yonkis más 'afortunados" de mi ciudad. Está en las decenas de polacos muertos de frío o en la mujer que llora sentada en un banco frente al hospital porque su hijo está peor cada día y esperar a saber cuándo se morirá es más angustioso que saber que va a hacerlo.
18/11/10
Monólogos lunáticos
Algo debe de fallar. Algo no está bien ahí afuera para que me hayan preguntado esto y no (por ejemplo) cómo puede ser que a un Nobel de la Paz le llegue el premio en la cárcel, otra se pase media vida encerrada en su casa de Birmania y otro se lo den a un presidente por prometer abandonar una guerra que aún no ha abandonado y cerrar una cárcel que aún no ha cerrado. Eso es lo que NO ES NORMAL, sonreír sí. No está de moda disfrutar de las cosas y yo estoy desfasada. Pues vale. ¿Explicación? Ninguna. No todo es explicable, otra certeza que tampoco me quita el sueño. Puede que la razón de que "sonría demasiado" (nunca se me hubiera ocurrido que ese verbo pudiera ir seguido de ese adverbio) es que estoy aprendiendo a aceptar que a pesar de que yo me empeñe en ver el arco iris es impepinable que está ahí porque antes ha llovido, y lo sé y no me importa, o puede que sea porque además de reir también sé llorar y consigo equilibrar mi "buen rollito" de vez en cuando, sin vergüenza, sin miedo a parecer una floja o una cobarde. Sé que no lo soy. No entiendo lo de tener miedo a cada paso, a equivocarse, a acertar, a tomar decisiones, a lo que pase, a lo que no... . No entiendo esos miedos que a menudo nos hemos inventado probablemente para no hacer frente a las incertidumbres. A mí las incertidumbres me atraen como un imán aunque al final me dé de bruces contra el suelo y se me escurran las sonrisas por la cara, y me las tenga que maquillar para salir a la calle. Supongo que nadie ha nacido para ser un héroe, yo menos que nadie, pero hay que ser valiente para ser realmente libre. Así es el mundo.
Hoy no os pregunto nada (porque al fin y al cabo esto es un monólogo) pero si queréis comentar algo estaré encantada de leeros :)
1/9/10
Ligera de equipaje: mi moleskine y un lápiz
¿Y vosotr@s? ¿Qué lleváis en la maleta?
26/6/10
Todo el tiempo del mundo
Perpetuando la memoria a cada instante, definiendo un destino a corto plazo, adueñándose del mundo paso a paso. Saltos pequeños impulsados por pequeñas piernas. Asemeja que tuvieses almohadillas en los pies; un correr aprisa que dibuja distancias cortas recorridas. No hay reloj. No hay horarios cuando el tiempo lo marcan tu risa y el juego, cuando cada segundo es una carcajada y cada minuto un descubrimiento. Saltas, corres, brincas en tu mundo imaginario. Sola, pero con miles de amigos. Cerca de allí, en un banco destino al mágico castillo, tu muñeca te sonríe. Lo hace siempre y mientras lo hace se cumplen todos tus sueños. Se aparece un arco iris invisible de globos de colores. Se ilumina el cielo. Los ruidos se apagan, de repente, en un acuerdo no escrito entre el cielo y el suelo para dar paso a la música, una música que oyen muy pocos. Tú la oyes, y le has puesto letra y la tarareas..., tu muñeca sólo sonríe. Como no puede saltar como tú, sonríe. Sonríe y vive en su cuerpo inanimado a través de ti. Tu actitud desafiante, valiente ante la incertidumbre de no saber qué pasará mañana porque no te importa, porque no lo piensas, porque lo que tenga que pasar será una sorpresa segura, porque todo el tiempo es tuyo. Alcanzarás cualquier meta no propuesta porque vives envuelta en la seguridad plena de que todo lo imposible no lo es. Mientras tu muñeca ría todo el aire es tuyo.
Echo en falta cada día a esa niña que hubo y que aún quiere estar...
10/6/10
Tal vez un día lluevan libros..
22/5/10
La elegancia de las mariposas
24/4/10
Mi ignorancia y yo
26/3/10
El uso del tiempo
No usamos bien el tiempo, más bien lo desgastamos. El tiempo que vivimos se divide entre el que dedicamos a Lo Importante y el que se nos va en resolver Lo Urgente. Lamentablemente pocas veces coinciden ambos adjetivos en las mismas cosas. Yo me he dado cuenta ya y ahora mi tiempo lo computo de otra manera. Y tú, ¿cuánto tiempo has vivido tú?
16/3/10
La ciudad del caracol
Me gusta todo de París, pero si tuviera que elegir un lugar para un café es su corazón: Montmartre, uno de mis rincones preferidos. Es tan difícil ascender esa escalera hacia el cielo que podría afirmar que Sacré Coeur es sólo una alucinación. Miro hacia las ventanas de las casas que rodean La Place de Tertre y tras cada ventana me imagino el estudio de un pintor bohemio y loco, y no necesariamente en ese orden. Todo es un ir y venir de pintores y turistas posando en espera de una obra maestra. No saben que la obra maestra está allí, a su alrededor. De regreso busco la casa de Van Gogh. Aparece como de incógnito en una pequeña cuesta, humilde como fue la vida del delirante pintor de pelo de fuego, y me lo imagino con sus 37 años de vida sin vida, tal vez ocasionalmente visitando alguno de los molinos y sus picantes camareras. Molinos: ¿que pensaría D. Quijote de éstos si pudiera verlos?
5/3/10
La fragilidad
16/2/10
Quejicosos habituales
Hay una actividad sin ánimo de lucro (por ahora) que cada vez está más en auge y en cualquier momento, no muy lejano, saturará el mercado. Hay miles. Están por todas partes y viven en democracia ya que los hay de todas las razas, colores, credos y religiones. Hay un ejército variopinto de soldados del malhumor que se empeñan en hacernos infelices al resto de los civiles. Menuda profesión tan extraña para un tiempo de crisis y paro. He estado pensando (lo justo) acerca de la función en la sociedad de estos especímenes, por si la tuviera y, efectivamente, creo que la tiene. Una de sus actividades fundamentales es hacernos sentir gilipollas al resto de los mortales en ocasiones varias. A saber:
Mi respuesta, también en forma de sms, fue:
"¡Totalmente razonable! Luego hablamos..."
?¿?¿? Recién leído el sms de marras me he puesto a reflexionar sobre la supuesta relación entre que una persona vaya o no a cenar teniendo en cuenta el color del cielo de día. No la encontré. Aún así, en mi afán de comprender lo incomprensible, he recapacitado unos instantes más, desgracidamente sin resultado. Y concluí que la explicación es simple: nos va el rollo éste de quejarnos.
16/1/10
Los recuerdos y las pompas de jabón
A medida que crecemos deberían regalarnos algún tipo de artefacto de control de la memoria para así, si un día alguien nos pregunta cuál es el momento más bonito que recordamos o el peor o quién fue aquella persona tan importante en nuestra vida, la respuesta tuviese un mínimo de veracidad.
Lo cierto es que al final, ¿a quién le importan los recuerdos? la mayoría son demasiado efimeros, muy cuestionables y tan frágiles como una pompa de jabón. Yo desde siempre me quedo con los sueños, que al final son los que nos empujan cada día. Cierto que ya he descartado alguno de mi lista de posibles, esos sueños que se han ido derrumbando porque la vida jugó con ellos y los derrotó, empeñada en ser ella la que controla cada posibilidad de que algo se cumpla o no se cumpla. Pero utilizo un truco: en mi márgen derecho del cerebro, en la parte creativa que todos tenemos, han nacido sueños nuevos, surgidos de la nada y sin esfuerzo los he colocado en los huecos dejados en mi memoria amputada por los "no pudo ser".
¿Os imagináis tener que resumir vuestra vida en unos minutos? ¿Qué recuerdos visualizáis sin esfuerzo? sean inventados o no :)
23/12/09
Motivos personales
Ya no me gusta la Navidad. Hubo un tiempo en el que sí la disfrutaba pero ya pasó. Para quienes me rodean esto no es nuevo por eso saben que una servidora suele "desaparecer" unos días en cuanto pasa la obligada comida de Navidad en familia. Este año no será una excepción.

















