23/5/13

La realidad supera a la ficción... y yo prefiero un libro.



Amberes 
(Agosto 2012)


  "Los periódicos de hoy llenarán las papeleras de mañana" (Nothing Hill)

De un tiempo a esta parte manejo la posibilidad de dejar de leer periódicos y es que reconozco que tal vez he dado demasiado valor a las noticias que cada día escriben desde sus redacciones. Noticias que bajo un disfraz de objetividad y rigor esconden artículos de opinión y "vasallismo". Huyo del adoctrinamiento como de la peste, es más, diría que el adoctrinamiento es una variante de la peste. Me produce cierta angustia el aborregamiento informativo y me planteo si desde los periódicos son conscientes de que a menudo mienten con impunidad. Ojo, no digo que sea una decisión consciente pero si yo me doy cuenta ellos algo deben de intuir. Se creen a sus fuentes, si las tienen, porque igual se retroalimentan en una especie de endogamia informativa compartiendo agencias y agentes. Así es que se me plantean dudas razonables de si lo que leo ha pasado. Investigación, información y periodismo ya casi no van de la mano.

Dejaré de leer periódicos porque la verdad es escurridiza con lo que una mitad de lo publicado es mentira; los periódicos se editan de madrugada con lo que la otra mitad es pasado. Dos razones de peso para no gastar esfuerzos. Pero (maldito pero) soy periódico-adicta por lo que no pierdo la esperanza de que un día se edite un periódico llamémosle "de pronósticos", con la bruja Lola de redactora jefe, Aramis Fuster de jefa de economía y como responsable del área de política Iker Jimenez, porque lo de la política hace tiempo que se ha convertido en un asunto "paranormal" y está haciendo que las historias de su programa para mí sean hasta comprensibles.

Dejaré de leer periódicos en beneficio de la narrativa. Al menos sé desde el principio que se lo han inventado y que me permitirá soñar como el protagonista de este corto durante toda la vida.

14/5/13

Cotilleos, secretos y mentiras


Dicen que soy testaruda y transigente, que me río demasiado y para compensar  tengo la lágrima fácil, que debería moderar mis emociones pero ser menos cerebral. Dicen que no sé relajarme pero que mi sofá me engulle y parezco desaparecer con un libro en las manos. Dicen que me aíslo a menudo en un universo blindado y exclusivo para mí pero también dicen que no sé estar sola. Dicen que hablo mucho y que muchas veces me callo lo importante, que tarareo cuando estoy contenta dicen. Yo lo sé pero no me entero. Dicen que duermo poco y sueño mucho, que debería pensar menos y olvidar más, que soy demasiado sensata y otras tantas me llaman loca. No me entienden cuando confieso que me gustaría bailar descalza y nadar vestida. Dicen que soy transparente como el agua pero que nunca me dejo conocer del todo. Y me pregunto si alguien me conoce de verdad. Y me pregunto qué es lo que hay de cierto en todo lo que dicen de mí y si me parezco en algo a lo que ahí afuera dicen que soy. Pero me lo pregunto poco porque también dicen que es mejor dejar de hacerte nuevas preguntas y dedicarte a contestar las antiguas, y me lo pregunto poco no sea que un buen día me crea las mentiras verdaderas que por ahí dicen de mí.

Dicen, dicen, dicen...