El mundo que habitamos está lleno de millones de seres imperfectos. La teoría de los conjuntos hace que el resultado de sumar elementos imperfectos sea ni más ni menos que la perfecta imperfección. Es lo que hay. Mi imperfección congénita está asumida, como el color de mis ojos o el tono de mi voz. Es un problema de "fabricación". Viene de serie. Soy imperfecta pero a pesar de eso (o por esa razón) no me deprime saberlo. No me hace feliz, pero tampoco me quita el sueño. Aún así, en según qué momentos, algunas circunstancias me hacen pensar si en lugar de imperfecta no soy simplemente infantil, inmadura, ingenua... . Recientemente alguien me ha hecho una de las preguntas más increíbles que he oído en toda mi vida: "¿Por qué sonríes tanto? No es LO NORMAL. La gente ya no se ríe por casi nada..." ¡¡¡¡ ?¿?¿?¿??? ?¿??!!!! Patidifusa me quedé ante la preguntita. No sé si le he contestado, no estoy segura de haberlo hecho, pero no creo. No veo solidez en el razonamiento de que reirse sea o no sea lo normal.
Algo debe de fallar. Algo no está bien ahí afuera para que me hayan preguntado esto y no (por ejemplo) cómo puede ser que a un Nobel de la Paz le llegue el premio en la cárcel, otra se pase media vida encerrada en su casa de Birmania y otro se lo den a un presidente por prometer abandonar una guerra que aún no ha abandonado y cerrar una cárcel que aún no ha cerrado. Eso es lo que NO ES NORMAL, sonreír sí. No está de moda disfrutar de las cosas y yo estoy desfasada. Pues vale. ¿Explicación? Ninguna. No todo es explicable, otra certeza que tampoco me quita el sueño. Puede que la razón de que "sonría demasiado" (nunca se me hubiera ocurrido que ese verbo pudiera ir seguido de ese adverbio) es que estoy aprendiendo a aceptar que a pesar de que yo me empeñe en ver el arco iris es impepinable que está ahí porque antes ha llovido, y lo sé y no me importa, o puede que sea porque además de reir también sé llorar y consigo equilibrar mi "buen rollito" de vez en cuando, sin vergüenza, sin miedo a parecer una floja o una cobarde. Sé que no lo soy. No entiendo lo de tener miedo a cada paso, a equivocarse, a acertar, a tomar decisiones, a lo que pase, a lo que no... . No entiendo esos miedos que a menudo nos hemos inventado probablemente para no hacer frente a las incertidumbres. A mí las incertidumbres me atraen como un imán aunque al final me dé de bruces contra el suelo y se me escurran las sonrisas por la cara, y me las tenga que maquillar para salir a la calle. Supongo que nadie ha nacido para ser un héroe, yo menos que nadie, pero hay que ser valiente para ser realmente libre. Así es el mundo.
Algo debe de fallar. Algo no está bien ahí afuera para que me hayan preguntado esto y no (por ejemplo) cómo puede ser que a un Nobel de la Paz le llegue el premio en la cárcel, otra se pase media vida encerrada en su casa de Birmania y otro se lo den a un presidente por prometer abandonar una guerra que aún no ha abandonado y cerrar una cárcel que aún no ha cerrado. Eso es lo que NO ES NORMAL, sonreír sí. No está de moda disfrutar de las cosas y yo estoy desfasada. Pues vale. ¿Explicación? Ninguna. No todo es explicable, otra certeza que tampoco me quita el sueño. Puede que la razón de que "sonría demasiado" (nunca se me hubiera ocurrido que ese verbo pudiera ir seguido de ese adverbio) es que estoy aprendiendo a aceptar que a pesar de que yo me empeñe en ver el arco iris es impepinable que está ahí porque antes ha llovido, y lo sé y no me importa, o puede que sea porque además de reir también sé llorar y consigo equilibrar mi "buen rollito" de vez en cuando, sin vergüenza, sin miedo a parecer una floja o una cobarde. Sé que no lo soy. No entiendo lo de tener miedo a cada paso, a equivocarse, a acertar, a tomar decisiones, a lo que pase, a lo que no... . No entiendo esos miedos que a menudo nos hemos inventado probablemente para no hacer frente a las incertidumbres. A mí las incertidumbres me atraen como un imán aunque al final me dé de bruces contra el suelo y se me escurran las sonrisas por la cara, y me las tenga que maquillar para salir a la calle. Supongo que nadie ha nacido para ser un héroe, yo menos que nadie, pero hay que ser valiente para ser realmente libre. Así es el mundo.
A los que me leéis (si aún me lee alguien), pediros perdón por desaparecer y luego volver para fustigaros con estos sermones. Sé que lo mío en este blog son simples monólogos virtuales en un trozo de papel inexistente. No es más que una libreta personal expuesta a todo el que quiera entrar a cotillear, un escaparate a todos de un mundo que en realidad sólo me importa a mí, porque el mundo para cada uno es como lo vive y no como lo viven los demás. A menudo me planteo si un blog como éste tiene sentido y por qué aún lo tengo, más cuando es una evidencia que el mundo del blog, sin saber muy bien el motivo, parece estar en desuso, marchitándose cada día un poco. Será sencillamente que me gusta estar aquí de vez en cuando, o que soy una egocéntrica incorregible. Puede que un pequeño toque de egocentrismo mueve a todos los que tenemos un sitio en internet. Tampoco pasa nada. No creo que ser egocéntrico sea lo peor que nos puede pasar siempre que no mueva toda nuestra existencia. Mi blog es una forma un tanto extraña de contar lo que siento, a través de él sé que no me conocéis pero sabéis cosas de mí. No sé si me arriesgo demasiado.
Podría hacer el ejercicio de pensar en qué cosas a mí no me gustan / no entiendo. ¡Qué desilusión! porque son muchas, pero como también sé que no me gusta el aburrimiento lo dejo aquí, para no aburrirme de aburriros, y seguiré pensando en las cosas que nunca me dije, que casi siempre son las más importantes. Dejaré mi lista de cosas NO NORMALES para otro momento/ día / entrada / post/ divague /vida...
Hoy no os pregunto nada (porque al fin y al cabo esto es un monólogo) pero si queréis comentar algo estaré encantada de leeros :)
Hoy no os pregunto nada (porque al fin y al cabo esto es un monólogo) pero si queréis comentar algo estaré encantada de leeros :)
