29/4/07

Melancolía


RAE: Tristeza vaga, profunda, sosegada y permanente, nacida de causas físicas o morales, que hace que no encuentre quien la padece gusto ni diversión en nada.


Una fuerte tormenta retumba en los cristales de mi habitación. Las gotas de agua resbalan surcando caminos sin destino sobre un cristal inerte que llora, y mientras tanto veo como se hace más nítido, más limpio. Creo que eso es lo que le pasa al corazón cuando lloramos.

Me pone melancólica la lluvia. En realidad, me ponen melancólica muchas cosas. La música blues, un buen poema, una película triste, una foto, recordar algo, no conseguir recordarlo...

Me he puesto a pensar en que diferencia hay entre la lluvia que hoy me llama tanto la atención y la de ayer, que sé que estuvo ahí y ni siquiera oí. Y no hay ninguna. La diferencia no está ahí fuera, sino dentro de mí.

Así pasa con casi todo. Hoy algo parece innecesario, mañana queremos tenerlo. Adoro la noche oscura, me gusta su color, que lo tiene, su silencio tan ruidoso a veces (a mí no me confunde la noche), pero adoro también el día claro, cuando me puedo ir a pasear con mi perro y veo como juega con cualquier cosa que le llame la atención, aunque sea un palote húmedo y putrefacto, casi siempre demasiado grande hasta para él, que se empeña en que le tire una y otra vez, incansable, hasta que consigo que desaparezca de su vista escondiéndola en.....dónde se me ocurra..Aunque sé que es cuestión de tiempo que encuentre otro...

Para dejar de sentirme melancólica decido dejar de ser egoísta. Me digo: me gusta la vida que tengo, me gusta. Soy una privilegiada. Pero en cuestión de minutos ese pensamiento se esfuma. Me pongo a pensar que estamos rodeados de supervivientes. Hay gente que nunca podrá plantearse nada más que el simple hecho de sobrevivir, tanta gente que duele pensar que no puedan disfrutar jamás de lo que lo haces tú con el simple acto de ...no sé, tomar un buen café caliente por las mañanas. Qué difícil se hace a veces disfrutar si pensamos en eso.

Soy de la opinión, tal vez equivocada, de que si cada uno de nosotros empezara a disfrutar de las pequeñas cosas que nos rodean, e intentáramos vivirla, quizá podríamos rozar la felicidad. Puede que sea muy optimista, pero tal y como creo que el malhumor se contagia (no lo creo, estoy convencida) creo que la felicidad también, y aunque solo dure unos minutos vale la pena alcanzarla...

Cuando veo lo que he hecho desde el 1 de enero, por ejemplo, me cuestiono si he vivido lo suficiente o no. No lo sé. Pero de lo que casi siempre estoy segura es de que lo he intentado, y además sin molestar a nadie haciéndolo, que es más de lo que otros pueden decir. Sonrío y me siento bien...

”Vive y deja vivir” es un dicho muy popular del refranero español, pero el mejor consejo que él me ha dado y espero no olvidarlo nunca lo modificaba un poco:

Vive y ayuda a vivir. (Ojalá todos pensaran como tú, papá)

La lluvia ha parado, pero me siento todavía melancólica. Ya sabía yo que la culpa era mía...

25/4/07

Mentiras


RAE: Expresión o manifestación contraria a lo que se sabe, se cree o se piensa.

Ayer tuvimos una conversación muy interesante en la cena a raíz de una pregunta que hizo un hijo de un amigo mío a su madre, y a la que contestó, delante de todos nosotros, con una mentira. A nadie le sorprendió.

Se me vino a la cabeza alguien que conozco hace mucho tiempo que está convencido de que la gente es mentirosa por naturaleza. Para entenderla es necesario explicar que esta persona (una mujer) tiene mucho dinero, y ya en el colegio los niños siempre la rondaban. Ella llevaba los mejores juguetes, los mejores, y siempre tenía dinero. A su alrededor nunca faltaba el listillo de turno que acababa monopolizando su atención para aprovechar esos privilegios. ¿Os acordáis del anuncio de los Donetes?..Pues creo que para hacerlo se inspiraron en ella. Por supuesto, la situación continuó en el Instituto y en la Facultad. Todavía hoy, cuando alguien se le acerca, yo la noto siempre a la defensiva. La verdad, no tiene muchos amigos.

Yo no lo quiero ni pensar. No quiero pensar que eso sea cierto. Sin embargo, he de reconocer que me ha puesto muy buenos ejemplos, y que muchas veces veo situaciones en las que se confirma su teoría. Os presento la clasificación que he hecho, en la que, por desgracia, seguro que faltan unas cuantas.

Las mentiras piadosas: por muy piadosas que sean, siguen siendo mentiras. Eso sí, disfrazadas de buenas intenciones.

Las mentiras de los adultos: cuando de niño haces preguntas “comprometidas” y no saben explicarte algo que quizá ellos mismos no entienden.

Las mentiras políticas: éstas creo que ni es necesario explicarlas.

Las mentiras de supervivencia: que son aquellas que “necesitamos oír” a veces para dar sentido a la vida.

Las mentiras interesadas: las que nos cuenta alguien que, para conseguir un objetivo, utiliza cualquier engaño más o menos encubierto.

Las mentiras periodísticas: leo varios periódicos cada día (sí, soy adicta) y la misma noticia tiene diferentes datos según de dónde provengan las fuentes. Si eso ocurre con algo que ha pasado hoy, no quiero ni pensar la de mentiras que nos cuentan los libros de historia.

Sin embargo las mentiras absurdas que realmente deberíamos evitar son las que nosotros mismos nos inventamos a veces, cuando intentamos creer que las cosas no son lo que parecen, y sabemos positivamente que sí lo son.

No puedo decir, como dice la tradición, que la gente sea buena por naturaleza, pero tampoco quiero pensar que sea mentirosa.

2/4/07

La soledad


La soledad es el estado de ánimo que está más de actualidad, ¿verdad? pero no tiene porqué ser mala. La soledad a veces se busca, y cuando no quieres explicar el porqué no estás de buen humor, el porqué no sonríes, el porqué de todo lo que haces (qué más dará el porqué, digo yo) entonces la buscas, la necesitas y la disfrutas. Yo pocas veces me siento sola. A veces simplemente “estoy” sola. Pero es casi seguro que, como vosotros, si quisiera encontrarme a gusto con mi mundo, buscaría la compañía del mar. Porque me gusta de todas las formas posibles. Me gusta calmo, tranquilo y susurrante, me gusta embravecido, violento y desafiante. Pero mientras la inmensa mayoría de la gente busca el mar para disfrutar la playa, a mí sobre todo me gusta estar al lado del mar bajo la lluvia, me encanta esa sensación, siento que me purifica. Si tenéis la oportunidad, probadla.

Otras veces me cojo el coche. Creo que una de las mayores sensaciones de libertad que nos ofrece la “maldita” vida moderna es poder coger el coche y conducir, sin pensar a dónde, sólo conducir. Supongo que, cómo en el anuncio, de pronto sientes que eres libre, libre de parar o de seguir. Al final acabas llegando al sitio que buscabas. A veces puede ser el mar, a veces el recodo de un río, a veces una montaña y otras veces simplemente esa cafetería donde el camarero no te pregunta qué quieres tomar, porque ya sabe lo que tomas. Te sonríe, le saludas, asientes con la cabeza, y te pone lo que tú quieres. Eso es fantástico. Adoro esas pequeñas cosas.

La soledad yo la curo según el momento. Pongo mi música favorita, o leo el libro que me espera en la mesa, o escribo una historia o simplemente cojo mi coche, llamo a una amiga y nos vamos juntas a hacer el tonto un rato.

Pero lo que odio es la soledad gratuita, esos días en los que no sabes cómo sentirte mejor, que no te apetece quedarte, ni irte, ni llamar, ni estar. En esos momentos mi soledad y yo siempre acabamos llorando. Pero por suerte, esos momentos son los menos.