23/3/07

Dedicado a mi mejor amiga



Desde que la conozco, mi vida es tan distinta... Desde que la conozco, y ya hace mucho, nunca me ha fallado, ni un solo momento recuerdo en que la haya buscado y ella no haya estado ahí. Compartimos tantas cosas. Según mi estado de ánimo cambia su efecto sobre mí, y puede que lo que hoy me diga me suene hermoso, y mañana no genere sino dolor, porque ella es sincera, tan sincera que lo que dice lo dice, no le importa si me gusta oírlo o no, si es el momento o no. Me gusta viajar con ella, y de hecho lo hago a menudo. y es como ¡una máquina del tiempo! Tan pronto me lleva al pasado, a recordar vivencias reales, lugares reales, a su lado, como me transporta al futuro para permitirme perfilar mis sueños, y construir un mundo mágico en su compañía.
 
A menudo es mi memoria, y como un perfecto flash-back me ayuda a recordar con claridad determinados momentos de mi vida, a veces incluso algunos que querría poder borrar del archivo de mis recuerdos. Con ella también he llorado, claro, porque en la vida hay momentos malos. Casi siempre me identifico con alguno de sus mensajes, si es que los tiene, porque no siempre son claros. A veces, muchas, me obliga a interpretarlos, no me dice nada, y yo sus “no mensajes” los convierto en sentimientos, dulces a veces y a veces violentos, y transforma mis sentidos, y en ocasiones, cuando ella quiere, sabe incluso como tocar hasta mi alma.
 
Y yo ¡la admiro tanto! Es valiente, ¡y fuerte! En su larga vida ha pasado por momentos complicados, ha tenido problemas, enemigos incluso, pero siempre acaba venciendo, y se ha ido modelando y adaptando para acompañarme en la vida, para continuar siendo algo presente. Y yo pienso que ojalá fuera inmortal, porque inmortal debería ser todo aquello que nos alegra la vida. A veces es sofisticada, altiva, y me cuesta acercarme a ella, otras es tan cercana que es suficiente con aguzar los sentidos, con pensar en ella, y ella aparece... 
 
¡Y es adivina! Cuando estoy enamorada parece que antes de que yo lo sepa, ella ya lo supiera, y dice lo que yo siento, mensajes dulces, hermosos mensajes, que parecen hechos por y para mí. Y cuando estoy cayendo, y me siento sola, y siento que nada tiene sentido, entonces me hace despertar del sueño, y con el mismo mensaje que ayer me acariciaba, me animaba a seguir, hoy me obliga a despertarme, y me recuerda que me he equivocado, y provoca dolor, tanto dolor, que me alejo, y ¡la odio! y no quiero escucharla. No puedo, porque me siento morir...
 
Pero cuando más me gusta es cuando me transmite su alegría, y juntas nos volvemos casi locas, y comparto mi locura con los que estén a mi alrededor, viviendo ese momento, irrepetible momento en mi vida. Y sin lugar a dudas, lo mejor de todo es poder compartirla, y que quien esté a mi lado sienta lo que yo siento con ella al disfrutarla a mi lado. 
 
Es mi mejor amiga y mientras viva estaré con ella, poco o mucho tiempo, pero todos, todos los días.

20/3/07

Dedicado a mi mejor amigo



Eres mi mejor amigo, y lo eres desde hace tanto tiempo que ni me acuerdo. Me atrevería a decir que incluso fuiste el primero. Luego llegarían los amigos del colegio, los del instituto, pero tú fuiste el único que siempre ha estado conmigo. Y no sé si te acuerdas, pero al principio ni siquiera te entendía.

Aún así, sabes que no siempre voy a ir a tu lado, ni siquiera una vez cada día. A veces en muchos, muchos días, no estaré contigo, y yo sé que me esperarás, paciente, y puede que yo, que sé que sigues ahí, tal vez ni me acerque. Y si al final lo hago, si al final me decido a buscar tu compañía, no te importará que sea tarde o que sea temprano, de día o de noche, porque para mí tú no tienes horarios, ni te importará que esté contenta o triste, eso te da lo mismo. Tú estarás ahí.

Eres el compañero perfecto. No protestas si te ignoro, ni me interrumpes nunca, y sólo cuando yo lo decido se acaba nuestro encuentro. No me gritas, ni me haces reproches, pero me aconsejas, me guías, y me enseñas. ¡Me enseñas tantas cosas! todas las que sabes, que sabes muchas, y no guardas secretos para mi, y si bien a veces me permites soñar, de cuando en cuando me acercas realidades, me dejas que vuele en mi imaginación o me obligas a pensar, y pensar...

Contigo me he reído mil veces como un niño, y he llorado tantas otras, y cuando, en horas bajas, no tengo ánimos para salir a recorrer mi vida, te quedas a mi lado y la recorres conmigo, contándome mil historias, a veces ciertas y a veces inventadas.

No sé cuando apareciste exactamente en mi vida, no me acuerdo, porque creo que siempre has estado ahí, pero lo que sí sé es que ahora no podría vivir sin saber que puedo contar contigo.

Esto va por ti, por ser mi mejor amigo.

Cuadro de Isabel Guerra

15/3/07

Oda a los imbéciles






R.A.E: "Alelado, escaso de razón"...

Me parece una definición, cuanto menos, sutil. ¿Cuál es vuestra opinión?

No sé vosotros, pero yo no los soporto. Puedo aguantar a los frikis, o a los tontos, si me apuráis hasta puedo aguantar a los antipáticos, pero no a los imbéciles, simplemente porque una de las características que más definen su personalidad es que no se enteran de que lo son, no son conscientes de su imbecilidad. De hecho, saben que los imbéciles existen, pero no se identifican con ellos.

No soporto sus aires de superioridad cuando te dicen las cosas pensando que el imbécil eres tú, y que su imbecilidad no es sino el conocimiento de lo que los demás mortales, “pobres inútiles”, ignoramos, o cuando se sienten unos incomprendidos si les contradices ante alguna de sus genialidades.

Da miedo pensar la gran cantidad de clases de imbéciles que existen. Pensarlo y veréis. A mí, sin necesidad de grandes esfuerzos, se me ocurren varias, pero seguro que vosotros encontráis alguna más.

Están los imbéciles congénitos, que son aquellos que han mamado la imbecilidad desde muy pequeños, por lo que casi quedan eximidos de la lista, en primer lugar porque a veces es difícil elegir, y en segundo lugar porque cuando llevas toda tu vida rodeado de imbéciles a los que encima “quieres” ¿cómo no acabar siéndolo, aunque solo sea por empatía? A esos CASI los perdono.

Luego están los imbéciles reflejos, que son los que oyen a un imbécil, piensan que lo es, pero aún así, le dan la razón. ¡Cuántos me encuentro cada día de esos!

¿Y qué decís de los imbéciles diplomáticos? Ellos dicen las imbecilidades sin que apenas se note que lo son, es más, te obligan a pensarlo con detenimiento durante unos minutos hasta que, al fin, concluyes: ¡Otro imbécil! Eso sí, imbécil pero culto. Esos son admirables para mí...

Pero lo peor, LO PEOR, y hablo siempre desde mi punto de vista, son los imbéciles perpetuos, aquellos en los que la imbecilidad es ya una forma de vida, y no pueden echarle la culpa a su entorno. De hecho supongo que cualquiera, y por descontado me incluyo, puede ser imbécil en un momento dado, y sin querer serlo ( ¡o queriendo! ) vas y haces el imbécil, ¡pues no pasa nada! Mañana me redimo. He sido un imbécil, me he sentido un imbécil, y el simple hecho de que me dé cuenta de eso, ya denota que no lo soy. Pero los pobres imbéciles perpetuos mañana seguirán siéndolo, y seguirán tan contentos. Pobres.

Llegados a este punto, os pido perdón por el rollo que acabo de soltaros, y rezaré para que no penséis que estoy chiflada... o que soy imbécil.

1/3/07

Matices

La diferencia entre realidad y ficción es muy sutil para mí, y dudo mucho que la Igualdad e Identidad existan. Frases como “Me identifico contigo”, “Pienso igual que tú” no me las creo. Ya se me antoja imposible que existe la Igualdad en los sentimientos, en las sensaciones, en la interpretación de nuestro entorno, como para pensar en que pueda existir la Identidad, lo más parecido a algo idéntico sería mi imagen en un espejo, y ni siquiera eso lo es, todos lo sabemos.

Somos distintos, muy distintos, ya no entre hombres y mujeres, entre mujeres lo somos. Lo somos de la mañana a la noche, de lunes a domingo, y los hombres, entre ellos, ninguno es igual, por mucho que utilicemos la manida expresión "Todos los hombres son iguales", aunque tengamos comportamientos que puedan parecer de "herencia genética", siempre hay diferencias, y muchas. Es obvio que ser tan distintos hace difícil el entendimiento..

Nos guste o no nunca entenderemos totalmente los sentimientos, los deseos y las palabras de los demás, por muy claras que sean, y no hablemos de los silencios, que a veces nos dicen tanto y otras tan poco. De esta imposibilidad de interpretar correctamente es de donde parten la gran mayoría de los problemas de relación con los demás, es donde nacen los errores, las dudas, y se generan confusiones, por otro lado a veces innecesarias.

Yo siento lo que siento, y ya me resulta a veces difícil entenderlo a mí, por lo que me parece prácticamente un reto poder transmitirlo tal y como quisiera, por eso admiro a toda esa gente que cuando lees algo escrito por ellos piensas: ¡es que transmite tan bien! y luego te paras, y piensas: ¿o no? Que hasta eso también es discutible, porque si hablas con alguien que lo ha leído, va y rebate tu teoría, y concluye algo totalmente distinto y totalmente válido, por supuesto..

Por todo esto, nos queda tan solo intentar encontrar el equilibrio entre lo que para nosotros es lo correcto y lo que lo es para los demás, entre lo que nosotros vemos y lo que ven los demás, entender que nuestros sentimientos no son a veces más que deseos disfrazados de realidad, y así, utilizando la virtud tan impopular de la Comprensión, hacer que todo a nuestro alrededor sea menos doloroso.

Mientras tanto os deseo un buen día, que eso es para todo el mundo significa lo mismo, ¿ no?

Os regalo una sonrisa...

Os voy a contar una pequeña historia.

Todas las mañanas, de camino al trabajo, me lo encuentro. Le llamo “EL SOL” y os explicaré por qué.

Es un hombre de mediana edad. Está siempre en el mismo lugar, al lado de mi garaje, puntual cada mañana. No tiene prisa, siempre va mal vestido, y ojeroso, no se mueve de su oficina ambulante, anunciada con el cartel de “Estoy en paro, tengo familia, necesito su ayuda.” y apenas unas monedas, que supongo que recoge de cuando en cuando para seguir recaudando su jornal sin que parezca que se enriquece (por si alguien piensa que se pueda enriquecer con monedas de 50 céntimos). Es madrugador. Calculo que hace su jornada de 8 horas, como cualquier ciudadano, pero sin seguridad social. A veces lee un periódico que, por su aspecto, casi seguro será atrasado, y que alguien habrá dejado en un banco cercano. Paso por su lado. Ya le resulto una cara conocida, y aunque nunca le he dejado una moneda, siempre que me ve, sonríe y me saluda con un “Buenos días” que yo le devuelvo, sorprendida la primera vez y divertida ahora. Si un día dejo de verle, le echaré de menos.

Todas las mañanas, de camino al trabajo, me lo cruzo. Le llamo “EL SOMBRA”, y os explicaré por qué.

Es un hombre de mediana edad. Le veo casi cada día entrando al mismo garaje que yo, siempre va con prisas, y siempre muy bien vestido, impecable, elegante, y ojeroso. Parece que llevara el tiempo justo para llegar a su oficina, en la que probablemente habrá un cartel luminoso que anunciará un “Gabinete jurídico”, y en el que se embolsará mensualmente unos miles de euros. Es madrugador, pero porque antes de empezar su jornada, que no creo llegue a las 8 horas, me imagino que le gusta tomarse un café mientras lee desganado un periódico del día recién puesto en la barra de su cafetería preferida. Nos cruzamos cada día, pero nunca le he visto sonreír. El rictus siempre serio, casi enfadado, no se sabe muy bien con quién. Este hombre nunca me saludará, lo sé, y no me importa. Si un día dejo de verle, no le echaré de menos.

Esto es lo que quería contaros y que me hace pensar que vale la pena sonreír. Puede que no por eso seas más feliz, y casi seguro que no lo serás, pero a lo mejor consigues un efecto boomerang a tu alrededor, ¿no vale la pena probar?

Yo a partir de hoy, cada día, os mandaré a tod@s una sonrisa.


"Sonríe siempre, para no dar a los que no te quieren el placer de verte triste, y para dar a los que te aman la certeza de que eres feliz..." - Anónimo -