Lago Onega, 23.30 pm
Petrozavodsk. República de Karelia.
(Federación Rusa)
He visto dientes y muelas de oro, envolver maletas con film de cocina y botas altas de ganchillo con el logotipo de Chanel.
He visto muñecas diabólicas adornando coches de novios y globos
volando celebrando el nacimiento de un nuevo terrícola.
He visto coches con el
suelo de parquet plástico, coches sin trozos de suelo y suelos sin trozos de
suelo.
He visto el día por la noche y la noche durante el día.
He visto como un taxista de Azerbayán se ofrecía de chofer para quedarse
sin gasolina en el primer traslado.
He visto como la estructura de una silla de
bebé se convierte por arte de magia en una carretilla para trasladar ladrillos.
He visto como una pareja de septuagenarios se daban un dulce beso adolescente mientras
se miraban a los ojos.
He visto como una senegalesa anciana intentaba coger un
vuelo a Lisboa aunque su tarjeta de embarque, obstinada, decía que el destino era Zurich.
He visto tantas cosas y (por suerte) aún no he visto nada.
PD: Y a vosotr@s, ¿qué os ha sorprendido más de todo lo que habéis visto por ahí?




