4/10/08

Este otoño se lleva el gris


A mí ese color no me disgusta. Me gustan todos los colores en general, los colores fríos y los cálidos. Este otoño se lleva el gris, al menos eso "dicen" los escaparates.

A veces he pensado que este tema de la moda es algo frívolo, que sólo es un/otro síntoma de "aborregamiento" (palabra no admitida por la RAE pero que me parece muy adecuada) de la especie humana. Aún así, y por una vez, creo que los expertos en moda han acertado. Si oímos las noticias, leemos la prensa, ojeamos una revista un poco seria (si es que aún encontramos alguna que lo sea), o miramos a nuestro alrededor, el gris es el rey. No me refiero al gris de un día nublado que, en un momento dado, hasta puede tener su encanto. Me refiero al gris en las noticias, al gris de tantas muertes absurdas, de tantos sucesos desagradables, al gris del parado, de los hipotecados, de los mileuristas, de los supervivientes y de los que no sobreviven...

El gris a veces deja de ser un nombre para convertirse en un adjetivo, un adjetivo que califica a ese desconocido que te encuentras frente a frente en un portal y ni siquiera te saluda. Tal vez ni te ve. Califica a toda esa gente que mira sin ver, que transita por una calle sin parar la vista en nada o en nadie, que no ven a ese bonito bebé que sonríe en su silla con sus enormes ojos abiertos como queriendo grabar cada imagen, ni a ese perro juguetón que les quiere saludar. Paseantes que no pasean, que no caen en la cuenta de que han terminado de rehabilitar esa pequeña casa en el casco antiguo y ha quedado preciosa, ni que, a un metro de ellos, una anciana mira a su alrededor por si alguien la ayuda a cruzar la calle. No se fía mucho de que usar el paso de peatones, a la velocidad que ella puede alcanzar, sea seguro.

No es nada nuevo que todo esto existe, y no es exclusivo del otoño, pero tal vez el otoño es una estación más reflexiva después del relativo "asueto cerebral" que solemos practicar en el verano. Reconozco que a mí me gusta especialmente esta estación. Los colores del otoño son los ocres, pardos, rojizos y tostados, los colores del otoño son colores cálidos y por eso no entiendo el motivo de que a mi alrededor, mire a donde mire, vea tan a menudo reflejos del gris.

Ahora es cuando yo digo: "tengo una teoría". Será que los colores de los escaparates se han reflejado en las pupilas de los que miran las tendencias de este otoño-invierno y el gris se ha apoderado de sus miradas. Eso es lo que me parece.

He pensado que esta temporada voy a llenar mi armario de colores cálidos para que mi mirada no refleje el gris cuando mire a mi alrededor. No sé si os gusta el otoño, pero tanto si os gusta como si no, intentad que el gris otoño no gane la batalla a colores como el azul cielo, por ejemplo. Intentadlo, al menos, a vuestro alrededor. Arreglar el mundo es algo más complicado.

10 comentarios:

Anónimo dijo...

Bella reflexión Karmen. Desde la primera palabra me he fijado en lo que expresabas. El gris, como dices, también me parece que domina la vida de demasiada gente en este mundo. Creo que no entienden que los colores nos dan la visión exacto o muy aproximada de cómo es el mundo. Muchos colores, muchas visiones. Cuando un color empieza a dominar el mundo de una persona se está perdiendo lo que es la vida. A veces les imponen esos colores, otras tristemente, lo eligen.
Yo siempre querré que todo el espectro de colores domine mi vida. Y con las personas que me importan así está sucediendo.

Besos llenos de colores de loki vinodelfin para ti.

Meiga dijo...

¿sabes, Loki? lo malo del gris es cuando, además, se convierte en un estado de ánimo, porque en esos casos sí que cuesta volver al azul.

Cuando veo sonrisas de oreja a oreja en caras de niños sin apenas carne en sus cuerpecitos, y luego veo la cara enfadada de un hombre con sobrepeso, no entiendo nada. Son esos, entre otros, los grises que no me gustan...

Gracias por tu besos de colores :-)

Anónimo dijo...

Me parece muy importante enfatizar que, para poder repartir colores a los demás, es indispensable colorear la propia mirada de uno, porque si no es así, muy difícilmente repartiremos algo más que grises.
Muy bellas tus palabras y muy cálido tu corazón. Yo también te mando saludos y besos de colores :-)

Anónimo dijo...

A mi me encanta el otoño, y me gusta el gris, pero no me gusta la gente gris, me gustan los dias grises y cenicientos, pero no me gustan los sucesos grises.

Pero... después de leer tus sentimientos, que también comparto... igual cambio de color este invierno, jaja, bueno, primero miraré a ver si todavía puedo ponerme la ropa del año pasado, que me parece que se me ha quedado estrecha... tendré que optar por la comida gris, si quiero que me vuelva a servir.

Un abrazo preciosa.

Meiga dijo...

Hola "primo" Vientodeluna :-) Tengo la sensación que tú sí que tienes una mirada de colores cálidos, ¿ a que sí?

Gracias por tus bonitas palabras y por tus besos de colores. Creo que vendrán muy bien para decorar este rincón de lunáticos.

Te mando besos azules (mi color favorito)

Meiga dijo...

Mi rubiiiia, sé que te gusta el gris, es más, a medida que escribía me acordé de ti :-) pero me has entendido, lo sé.

Pues ya miiismo te vas a comprar verdes, y rojos, y azules, que quedarán perfectos con tus ojos de color cielo.

Jajaja... y mira, lo de la talla es una excusa per-fec-ta para cambiar el color de tu fondo de armario, aprovechaaaaa...

¡Apertas, guapísima!

Meli dijo...

Me has recordado a Momo .... y esos hombres de gris que llenaron la vida de los habitantes de la ciudad en algo sin valor. No había tiempo para el arte, ni para la imaginación, ni para la diversión ni para nada porque había que ahorrar tiempo para cuando no hubiera.

A mí me gustan los colores cálidos del otoño: rojizos, ocres, amarillos, tierras. No me gusta como estación, aunque creo que terminaré por acostumbrarme, pues necesito sentir el calor y el color del sol.

El gris, en sí, está bien como complemento ... no como tonalidad principal. Esa es mi opinión. Donde esté una pincelada naranja!!!!!

Bicos.

Meiga dijo...

Pues ¿Sabes, Meli? no pensaba en Momo cuando lo escribí, pero el ejempo es perfecto: creo que con más Momos y menos Hombres grises tal vez el tiempo sería más provechoso, ¿no crees?

24 horas siempre serán 24 horas, (las pintes de colores o las pintes de gris) pero vivir 100 años "grises" es no tener nada que contar, y por tanto, es como no haber vivido.

Te mando un besote naranja :-)

Anónimo dijo...

sabés qué, karmen?? cuesta creer que seas tan optimista, es dificl creer que existan personas como vos, con las ideas tan positivas. Si es así, enhorabuena, pero a veces lo gris es el día adía

Abrazos desde acá

Meiga dijo...

:-( no sé, Ángel.. tal vez tú tengas razón y yo sea una ingenua. Lo que ocurre es que yo creo que lo único (o de lo poco) que podemos controlar son nuestros pensamientos. A mí me han enseñado a pensar en positivo.

¿Te digo una cosa? Yo sonrío mucho, es cierto, pero también sé que, antes o después, tendré que llorar. Lo que no quiero es amargarme esperando a que eso pase.

Gracias por venir otra vez. Te mando un abrazote.