6/7/09

Mira al violinista

(Imagen de Chris Sorbera)

Antes de seguir pincha en la canción que te encontrarás ahí abajo, en el post. ¿Ya? bien, pues ahora sí puedes seguir leyendo...

Hay música sonando, como casi siempre, en el blog ¿la oyes? pues no lo pares; si lo haces no entenderás nada de lo que te estoy contando.

¿Tienes cinco minutos? Es lo que tardarás en leer esta entrada, audio incluido. Advierto, de todos modos, que es posible (o al menos aconsejable) que "pierdas" luego unos cuantos minutos más en pensar sobre lo que quiero escribir hoy.

Escucha las notas. ¿Qué te parecen? A mí me parecen... nubes de algodón, de algodón de azúcar; suaves; suenan notas agudas y lentas, un ritmo sinfónico, una melodía casi irreal. Música sin letra de un mensaje tal vez incierto. Mejor así. Mejor que el mensaje sea el que cada uno quiera escuchar ¿Te gusta el sonido del violín? A mí sí. Supongo que a casi todos el violín nos transmite cierta tristeza. De todos los instrumentos los de cuerda suelen tener un 'color' especial. Sí, la música también tiene colores. El color del violín es azul; azul es blue en inglés. ¿Me entiendes? No importa. Tú sigue escuchando. Es como estar en un concierto de un magnífico auditorio. Los presentes visten elegantes trajes. Pompa y glamour al 50%. Llora el violín. Una orquesta prodigiosa envuelve de sutileza el sonido de sus lágrimas. Sobre todas las demás notas, el pequeño Stradivarius se alza orgulloso y sobresale poco a poco, desde un débil ronroneo hasta el llanto más desgarrador. El músico no toca sino acaricia sus cuerdas con las yemas de los dedos mientras su rostro acaricia el cuerpo de mujer que lo dibuja. ¿Cuánto pagarías por algo así? tal vez no mucho, pero ¿y si fuese gratis?

Te voy a contar una historia basada en hechos reales:

Acción:

12 de enero del 2007. Joshua Bell, uno de los mejores violinistas del mundo, se situó dentro de la estación de Metro L’Enfant en Washington, cerca de las 7:51 a.m, es decir, hora punta. Durante ese tiempo interpretó 6 piezas clásicas.

Reacción:

Durante los 43 minutos que el músico tocó magistralmente el violín casi nadie se detuvo a escuchar, sólo unas cuantas personas dejaron unos cuantos centavos y sin pararse apenas; unos pocos se detuvieron algunos minutos, probablemente sorprendidos porque no hay que ser un experto para diferenciar un músico mediocre de uno bueno, pero en general la gente pasó como si fuese invisible. Hubo una excepción, una sola. Una mujer lo observó durante un rato y, en un breve descanso del músico, le dice: "Te vi en la Biblioteca del Congreso, fue fantástico. Ésta es una de esas cosas que sólo pueden pasar en esta ciudad".

¿Has llegado hasta aquí? ¿Qué te parece? Sí, a mí también me hubiera gustado estar ahí, escuchando a Joshua Bell, incluso aunque llegara tarde al trabajo. No critico el alto sentido de la responsabilidad de todas estas personas, pero...

Cada mañana con nuestras ropas, inconscientemente, nos ponemos también las orejeras al salir de casa para empezar la jornada. El día, cada día, es una carrera contínua contra el tiempo. Ingenuos mortales. El tiempo va igual de rápido corramos o no. Caerse es más fácil cuando no "miras", es por eso que hace tiempo que yo sólo voy rápido cuando realmente no tengo prisa.

Conclusión:

No miramos al violinista. Lo vemos, sólo eso. No creo que valoremos lo suficiente todas esas cosas que van a pasando a nuestro alrededor. No sé si merece la pena o no correr siempre tanto. A veces participamos en una carrera frenética para luego 'aparcar el tiempo' en un sofá. No sé si es incluso pecado no mirar a tu alrededor. Por no llegar tarde al cine, por ejemplo, no vives tu propia película, que está ahí fuera, pasando, mientras tú te empeñas en escaparte de ella... No lo entiendo. Soy gallega y supongo que eso hace que todo "dependa de", que todo sea relativo, y en ese todo se incluyen nuestras prioridades. Lo que para nosotros es importante puede ser de lo más trivial para el que nos mira, para ese violinista que no vemos al pasar. Pero ¿sabemos qué es lo importante para nosotros?

¿Has oído la música mientras leías este post? Pues te presento a Joshua Bell. Sí, el del metro...




PD: Aquí os dejo el video por si queréis verlo (ahora sí podéis parar la música. Pinchad sobre los dos palitos de arriba)

22 comentarios:

Marcos Padiani dijo...

Impresionante entrada, me ha encantado…, yo también me conmuevo con la música, aunque en mi caso especialmente con la guitarra clásica, precisamente escribí algo hace muy poco referente a los colores de sus notas. También pienso que de esta vida sólo nos llevamos aquello que podamos apreciar del paisaje que se nos muestra al andar por ella. Creo que has relacionado ambos temas de una forma excelente.
Felicidades por la entrada.

Meiga dijo...

Gracias Marcos. La guitarra también sabe llorar, ¿no crees? recuerdo que mi hermano más mayor la tocaba cuando yo era muy niña; lo he intentado, pero lo más que he podido hacer es romper alguna cuerda :)

Me voy a leer esa entrada acerca de los colores ahora mismo.

Nos vemos por la Luna. Saluditos.

Bowman dijo...

Hola Karmen, estamos tan metidos en nuestras cosas que no vemos lo que hay alrededor, somos como islas que van a su ritmo completamente aislados del exterior.
Se han dado casos de gente que ha muerto en la calle, la gente ha pasado a su lado y no les han hecho el menor caso; esto da idea a que nivel de deshumanización al que hemos llegado.
Te felicito por la entrada, es para hacernos pensar.
Un abrazo

Meiga dijo...

Hola JC... Gracias por pasar...

Ahora que lo comentas, hace no mucho, en un blog que sigo a veces, hablaban de un caso así; un indigente había muerto y todos pensaban que estaba "durmiendo la borrachera"...

Eso pasó muy cerca de nosotros, ni siquiera era en una gran ciudad donde parece que nadie conoce a nadie, y puede que la deshumanización, como dices tú, sea mayor y comprensible, sino en un "pueblo grande"...

Esperemos que poco a poco vayamos quitándonos las orejeras perpetuas que llevamos.

Un abrazote para ti.

Anónimo dijo...

Pone en este cajetín como titulo HAGA SU COMENTARIO ¿Y qué comentario voy a hacer? creo que es una reflexión imprescindible que casi nadie quiere afrontar. Dedicaré esos minutos que dices. Seguro que me vendrá bien.Leerte me ayuda siempre. Gracias por seguir escribiendo.La música es una caricia.

*El ermitaño urbanitas*

PS.no consigo entrar en tu "alma" algo estoy haciendo mal,pero lo sigo intentando.

ÁNGEL dijo...

karmen, la narración es precisa y consigo ver todo lo que cuentas. Es algo que me pasa desde ya hace un tiempito. Y sé que crees escribir demasiado extenso mientras yo tengo sin embargo la sensación de que siempre quiero leer más. Se hace corto. Esa historia de seres invisibles es universal, ojalá no lo fuese.

Un abrazo desde lejos.Ángel.

Meiga dijo...

Ermitaño, esto es uno más de mis delirios, pero sé que a mi alrededor cada día pasan cosas que yo no me quiero perder. Es eso lo que quiero explicar aquí y es eso lo que no quiero olvidarme de hacer. No sólo ver, sino mirar, y no sólo oír, sino escuchar.

Gracias por estar.

PD: Venga, seguro que puedes, mi "alma" no es tan impermeable... aunque ojalá lo fuera :)

Meiga dijo...

Ángel,

pues sí, creo que me extiendo demasiado y es (supongo) porque me cuesta encontrar las palabras justas para según qué cosas... Sé (espero) que algún día lo haré pero, por ahora, mientras me lean personas como tú tengo el privilegio de que me da un poco igual ;)

Gracias.

Un abrazo cercano.

Lady Pirata dijo...

Todos los días nos cruzamos con cientos de violinistas, y claro que es un lujo percatarse, pero es comprensible que algunos aún no sepan hacerlo, no sepan verlos, quizás hay que pagar un peaje para ello. Y coincido contigo, es el instrumento que más me gusta.
Una vez conocí a alguien especial en la red que tocaba el violín, yo estaba convencida que su sensibilidad había sido acentuada por este hecho, y creo que él nunca supo de su privilegio.

A mi, si llego a nacer en una ciudad me hubiera encantado estar en el conservatorio; más tarde he estudiado una asignatura de música, pero de Hª de la Música, y nos llevaban alguna que otra vez a ver la OCG durante sus ensayos matutinos, y si escuchar un concierto es increible, escuchar un ensayo es un subidón y un chutazo de sensaciones varias.

Cuando actualices en el nuevo blog, Karmen, tendrás que avisar, a no ser que vayamos nosotros cada día, porque al estar cerrado da igual que lo enlacemos, no sale la actualización de blog cerrados.

Hala, mis coments sí que son largos, ummmmm, preciosa entrada, gallegaaaa:)
¡Besos Muchos!

Meiga dijo...

Ainsss, Lady... ¿cómo no van a ser largos tus comentarios? imposible no serlo en entradas como las que tengo por costumbre haceros "merendar" :)

¿Sabes? uno de mis sueños (y que espero cumplir algún día) es asistir al concierto de Año Nuevo de la Orquesta Filarmónica de Viena. Un año pasé allí las Navidades y no pudo ser. Imposible encontrar entrada. Pero lo haré, lo haré...

Buena idea, Piratilla. Pondré un post-it en alguna esquinita para avisaros de que hay nueva entrada en mi otro yo :)

Bicos, andaluza resaláaaaaaaaaaa...

la rubia dijo...

La musica es preciosa, y tu historia tambi´´en, qu´´e gracia que sea una mujer la unica que se para a escuchar, ser´´a que normalmente somos mas sensibles?

A mi tambien me transmite tristeza la musica de violin.

Normalmente yo soy de las que ve la historia que sucede a mi alrededor, siempre me parece que todo lo veo por primera vez y es que... la luz, el cielo, todo siempre es diferente.

Hariamos una buena pareja paseando por la ciudad y descubriendo cada detalle especial en cada esquina, verdad morenilla?

Un abrazo.

flores dijo...

Me gustan estas historias, me ha encantado Karmen.

Ademas:
He recibido el premio Lemniscata, que reconoce y distingue a los blogs que tienen un aporte en las artes, letras, música o ciencias.
La regla de por haberlo recibido, es escoger a siete otros blogs que a mi criterio cumplan con esta premisa.
Yo te he escogido a ti
Para poner el premio en tu blog, entra al mío y copia la imagen,
Ahora debes escoger tú a siete blogs que creas se lo merecen.
Un abrazo,

Meiga dijo...

Mi rubia, no sé si es una mujer porque... somos más curiosas?? ... eso dirían los hombres, seguro, jeje... pero yo estoy de acuerdo contigo de que es por sensibilidad...

Ese paseo sería una delicia, seguro :)

Mil besos, guapa.

Meiga dijo...

Sé que te gustan Eugenio... y me alegra que sigas entrando por aquí... ¡Por cierto!... quise invitarme a mi otro blog, pero no sé tu dirección de correo. Si te apetece me lo envías, ¿sí?

Y mil gracias Eugenio, de verdad... si consideras que lo merezco voy raaaaauda a por el premio ;))

Abrazos y hasta pronto..

Erna Ehlert dijo...

Preciosa la música y la historia también, aunque ya la conocía.

Un abrazo

Meiga dijo...

Erna, ¿a que sí? ¿a que es preciosa? :)

Un placer leerte...

Abrazos también para ti.

Lady Pirata dijo...

¡Ya lo he cogido, Karmen!
El premiazo, digo.

Pues MUUUCHAAASSS GRAAACIAAASSS, galleguiña.

Últimamente me llevo demasiadas sorpresas y muy buenas en la Red, demasiado buenas quizás.

¡Ya te quiero y todo, morenaza guapa!

PS: Schisss, he hecho otro blog, está en mi perfil, es más tranquilo, y me emplearé a fondo en él a partir de Septiembre o finales de Agosto.
Un Secreto de los míos, a voces, juaaaaaaasssssss!!!

Meiga dijo...

Jajaja.. qué loca estás, Lady... bien, me alegra que te lo hayas cogido, que pa eso te lo doy..

Y yo también te quiero un poco, ¡¡resalá!! :)

PD: Pues te diré que encantada navegaré por esos mares ;)

Anónimo dijo...

Como dice una canción de la gran banda de rock Santa Sabina: "tienen prisa por llegar al centro de su soledad".

Yo tampoco entiendo a dónde van con tanta prisa, pero aún así me parece interesante hablar con la gente para tratar de comprenderla.

Y es cierto lo que comentan: hay violinistas en todos lados: en el tejado, en el patio, en la calle, en la escuela, en el trabajo... sólo es cuestión de querer verlos.

Adela Abós dijo...

Gracias, Reina. Qué bonita entrada, qué música.... qué sensaciones más bonitas me has transmitido...!!! Qué gustito estar aquí... dejándome llevar por esas notas!!!!

Jooo... sólo puedo decirte. Gracias.

Meiga dijo...

"tienen prisa por llegar al centro de su soledad"... pues mira, en muchos casos es más que probable...

Tal vez tienes razón y puede resultar interesante que te lo cuenten, pero claro, éso pasa sólo si antes "te ven" ;)

Meiga dijo...

Me encanta que te pases por aquí, ya lo sabes, Reina :)

Jooo... sólo puedo decirte 'no hay de qué'...