"Chocolate" de elusive-art
No tengo manos libres en mi coche. Si lo tuviera es poco probable que el móvil sonara mientras conduzco, pero no lo tengo. Es por eso que siempre habrá alguien que se empeñe en llamarme cada vez que arranco y me incorporo a la carretera. Podría intentar contestar en movimiento, peligroso equilibrio entre móvil, volante y mi más que dudosa visión espacial, pero reconozco que soy más amiga de los riesgos controlados que de las conductas suicidas por eso no lo hago nunca. Ayer no fue una excepción. Tan pronto oí la melodía de mi móvil aproveché que estaba en una zona de fácil aparcamiento y orillé el coche hacia la derecha. Sólo entonces vi quién me llamaba: era mi hermano. Quería recordarme algo que bien me podría haber recordado por la noche (que nos veríamos) pero como ha contratado una de esas tarifas planas de "llama-y-no-pagues-ni fines de semana-ni festivos-ni domingos-ni fiestas de guardar" usa el teléfono para casi todo. Y allí estaba yo, a pleno sol en un día que amaneciera lluvioso, embutida en mi plumífero negro, achicharrándome por momentos. Mi hermano es pelín charlatán. Yo no tenía prisa y él muchas ganas de hablar, así que decidí cruzar a la acera de enfrente, donde desde hace años hay un bonito paseo a orillas del río con sus bancos, arbolillos, cisnes y demás fauna. Salí del coche, lo cerré y, cuando ya me disponía a cruzar vi cómo del coche que estaba aparcado detrás del mío (coche claramente abandonado si tenemos en cuenta que no tenía ruedas) se abrió la puerta de atrás y salió él: un muchacho flaco, sucio y bajito de edad indefinida, tatuada su cara por problemas pasados, un presente indeseable y un futuro más que incierto, un verdadero yonki de los de manual. Cara enrojecida, granulada y huesuda, su rostro era todo pómulos y ojos, casi sin nariz ni dientes y con el pelo largo, revuelto y enredado. Tras él un enorme (y sucio) perro de Yonki. No es necesario decir que, a pesar de no inmutarme, casi me dio un soponcio.
En la carretera había mucho tráfico pero por ninguna de las aceras pasaba un alma. Mientras me recomponía del susto oía la voz de mi hermano al otro lado del teléfono. Miré hacia ambos lados, distraídamente, pero no dejaban de pasar coches y por tanto no podía cruzar, y antes de darme ni cuenta aquel muchacho, mediante señas, me preguntó si tenía un cigarrillo. También mediante señas le contesté que no, que no fumaba. No le mentí, aunque supongo que pensó que sí lo hacía. Entre dientes dijo algo que no intenté ni adivinar; podría ser 'gracias' o 'vete al carajo', e inmediatamente se metió de nuevo en el coche. Por fin, conseguí cruzar. Ya más tranquila y como si por el simple hecho de cruzar pasase del infierno al cielo me relajé un poco. De pronto empezó a aparecer gente por todas partes. Vi cómo se acercaban por el paseo un padre y sus hijos en sus respectivas bicis; a unos pocos metros de mí, cerca de un puente de madera, había un pescador solitario con una radio encendida; más allá una pareja que hacia footing..., y mientras, mi hermano seguía hablando hasta que, atropelladamente, me dijo que tenía que colgar, que le sonaba el teléfono fijo. Así que regresé a mi coche, al otro lado de la carretera.
En la carretera había mucho tráfico pero por ninguna de las aceras pasaba un alma. Mientras me recomponía del susto oía la voz de mi hermano al otro lado del teléfono. Miré hacia ambos lados, distraídamente, pero no dejaban de pasar coches y por tanto no podía cruzar, y antes de darme ni cuenta aquel muchacho, mediante señas, me preguntó si tenía un cigarrillo. También mediante señas le contesté que no, que no fumaba. No le mentí, aunque supongo que pensó que sí lo hacía. Entre dientes dijo algo que no intenté ni adivinar; podría ser 'gracias' o 'vete al carajo', e inmediatamente se metió de nuevo en el coche. Por fin, conseguí cruzar. Ya más tranquila y como si por el simple hecho de cruzar pasase del infierno al cielo me relajé un poco. De pronto empezó a aparecer gente por todas partes. Vi cómo se acercaban por el paseo un padre y sus hijos en sus respectivas bicis; a unos pocos metros de mí, cerca de un puente de madera, había un pescador solitario con una radio encendida; más allá una pareja que hacia footing..., y mientras, mi hermano seguía hablando hasta que, atropelladamente, me dijo que tenía que colgar, que le sonaba el teléfono fijo. Así que regresé a mi coche, al otro lado de la carretera.
Intentando no parecer una fisgona ni siquiera miré para el coche/casa abandonado. Estaba ya abierto el mío cuando de nuevo se abrió la puerta de atrás. Como en un flash back aquel hombre sucio, flaco y bajito y su sucio, enorme y hermoso perro salieron de nuevo. Inconscientemente me quedé mirándoles y los vi acercarse. el muchacho delante y su perro detrás. Se pararon frente a mí y aquel hombre me tendió las manos a modo de bandeja. Cuando me fijé bien no daba crédito. Sobre aquellas manos sucias como su mirada con unas uñas negras como los ojos del perro aparecieron unos preciosos bombones Ferrero Rocher. A pesar de que me quedé petrificada por la sorpresa reaccioné bastante bien. Sonreí nerviosa, y dándole las gracias cogí uno. Se ofendió. " Coge los cuatro. No me los rechaces". Y me los dio TODOS. Allí me quedé, rígida como un palo de escoba, con mis manos a modo de bandeja ocultas tras aquellos bombones dorados que, como por arte de magia, surgieron de un coche mugriento y abandonado en manos de un hombre tan poco dulce en apariencia. El yonki me sonrió, hizo algo parecido a una reverencia y de nuevo desapareció tras la puerta trasera de su coche-cama, con su perro casi más grande que él pero no más grande que su corazón.
A ver cómo demonios hago para, a partir de ahora, comer un Ferrero Rocher y no acordarme de este hombre. Aunque, pensándolo bien, ¿por qué no recordar las cosas bonitas que te pasan en la vida?

26 comentarios:
qué cosas más raras te pasan, morenilla, será que tienes algo que hechiza y el pobre hombre te hizo su mejor regalo, pero... yo no sé si volveria a comerme un ferrero rocher, igual los guardaría...
si que hay situaciones algo raras y chocantes que nos pasan a veces... yo tengo un puñadito de cosas y situaciones muy muy raras... besitos, preciosa.
No es tan raro que una persona así sea una buena persona aunque nos extrañe porque de hecho se parecen a monstruos deformados por las drogas. Uno de mis mejores amigos de la infancia y de los tios mas legales que he conocido es drogadicto pero te aseguro que daria su vida por mi.No puedo decir eso de muchas personas, tú??
Me ha gustado mucho tu historia karmen y la manera que tienes de ver mas allá en cada momento. Un abrazo.
Ermitaño
Te JURO mi rubia que me ha pasado tal y como lo cuento, punto por punto, sin más literaturas. Me quedé alucinada precisamente por eso, por "la forma" en que pasó todo. Parecía estar viviendo una película. También te digo que a mí cosas raras me pasan a mares, otro día os contaré la historia de HENRY, un muchacho africano que se me presentó en la calle mientras paseaba a mi perri... también es difícil de creer :)
Me alegra que hayas vuelto con tanta fuerza. Ya he visto todos tus comentarios. ¡Gracias por el atracón!
Besos y cuídate.
Ermitaño,
Sé que no es raro que personas de entrada "sospechosas" sean buenas personas; es sabido que, tal y como escribí hace tiempo, la esencia y la apariencia no siempre van de la mano. Uno de los novios que más me ha querido era adicto a la cocaína. Cuando me enteré le pedí que lo dejara, pero aunque lo intentó no lo pudo hacer, y tuve que dejar la relación. Pero lo cierto es que siempre me hizo sentirme una princesa. No todos lo han conseguido, te lo aseguro.
Gracias por compartir. Un abrazo grande para ti.
eso es porque eres una persona muy especial, por eso la vida te regala situaciones que ni siquiera en las peliculas suceden, creo que es una manera de compensar tu creatividad y tu sensibilidad para apreciarlas y darles valor, a la gente simple no les pasan esas cosas, o tal vez les pasen y no se paran a apreciarlas, como una nube preciosa que ves una mañana y que nadie mas se da cuenta de que está ahi. no te parece??
Por cosas como éstas.. son por las que te quiero.
Porque nos cuentas anécdotas "distintas" que te pasan porque tú misma eres "distinta".
Estoy completamente segura que el final no hubiera sido el mismo con cualquier otra persona que no fueras tú.
Otra.... asustada hubiera vuelto al coche y arrancado, o hubiera mirado con cara de asco (ya no a los Ferrero porque no hubiera llegado ni a ofrecérselos) al yonki y a su perro... o los hubiera rechazado y de obsequiarle una sonrisa ... ni hablar.
Gracias.. porque estas cosas nos hacen más humanos a todos.
Un beso, Reina.
Mi rubia, yo no creo que sea una persona especial, eres tú que me tienes cariño, jeje. Pero sí que soy "muy observadora".
Siendo muy niña descubrí que casi todo lo que pasa y que tiene algo de valor suele no anunciarse y hay que estar muy atentos.
Una vez en una playa a la que solíamos ir de pequeños estaba en lo alto de una roca intentando no matarme al bajar y de repente, en una esquinita, en una especie de charca, vi unas algas asquerosas, pero... algo asomaba debajo. Al apartarlas apareció como por arte de magia una preciosa (sucia pero preciosa) muñeca rubia de ojos claro. La llamé CANELA (la playa se llamaba CANELAS) y durante años fue mi favorita :)
Creo que desde entonces tengo la manía de ver siempre "más allá".
Jo, reina, ¡QUE ME PONES COLORADA! tú me quieres porque para algo somos las reinas del imperio de ARAGALIA :)
Aunque en una cosa sí te doy la razón: con otra persona quizá no hubiera acabado así. Si la otra persona fueses, por ejemplo, tú, además de la ,les habrías hecho una foto para luego pintar un cuadro titulado "DULZURA" ¿a que sí?
Un beso, H-Adita
PD: TKMRDOR
PD2: ¡queda tu nuevo blog OFICIALMENTE anexo a mi lista de favoritos! Ah! TRAE TÚ EL CAVA, jajajaa
Karmen: a pesar de las cicatrices, detrás de aquel rostro hay una persona. No es fácil que se lo pueda explicar a nadie, porque todos vemos el miedo de nuestro rostro en sus pupilas y nos asustamos. No presumo de nada, pero una vez a punto de no tener nada, de perderlo todo, me vi dando miedo así. Detrás estaba yo.
Hola Karmen, en esta sociedad que todo lo etiqueta, un yonki es señal de peligro absoluto; pero la vida te enseña que las etiquetas están bien en la ropa del Corte Inglés, pero no en las personas.
No me gustan mucho los "Ferrero", pero cuando coma uno, seguro me acordaré de esta historia y de como reaccionó mi querida Karmen.
Tus escritos son copias de ese corazón tremendo que tienes.
Besos de bombón
Reinas del Imperio de ARAGALIA :)))
Me encanta, me encanta que seáis así de reinonas.
Pues qué quieres que te diga, Karmen, no saliste corriendo, no lo despreciaste, seguramente le dijiste: ¡No fumo! con una bonita sonrisa... y el yonki quiso agradecértelo con lo más valioso que tendría.
Me ha gustao la historia... viví con un yonki unos meses, estaba en una residencia y su madre no podía dejarlo en la calle cuando las cosas le fueron mal, peor, fatal... uffff, hay que meterse en sus zapatos para entender...
He visto pocas personas sufrir tanto.
Y detallazo el del yonki, ya podrían aprender algunos... ¡Ea!!
¡Bicos Aragaliense Queen!
Luna, es cierto que es difícil a veces mirar a los ojos de los demás sin ver el envoltorio. Sin embargo hace tiempo que ha dejado de importarme el continente para dedicar más tiempo al contenido.
No me asustaron sus cicatrices, más bien fue 'la situación'. EL hecho de que un desconocido me hable me produce inevitablemente una sensación de inseguridad; aunque el hombre fuese vestido de Armani hubiera sentido lo mismo.
Besos, Bella...
¡Hola, JC!
etiquetar es inevitable, lo malo es que normalmente solemos fallar. Ser yonki no implica ser una maravillosa persona pero ser un ilustre abogado tampoco. Eso es algo impepinable para mí.
Gracias por tus besos de bombón. A mí sí que me gustan los Ferrero :)
Abrazos gigantes.
Jajaja, Lady: eres una payasa...
no te apures, que en un pis pas le pido su beneplácito a S.A.R Adelis y te nombramos "Reina del Sur". Tendremos el Imperio más grande después del Imperio Romano :))
Estas personas son prisioneros de su propia vida, y a menudo su enemigo es su propio entorno. Así es imposible tirar para adelante.
He vivido algún caso de cerca y realmente te das cuenta de lo difícil que resulta todo. ¡Por Dios, si es para muchas personas imposible el dejar de fumar! que no será cambiar toda tu vida y salir de ese infierno.
Besos, Andalus(alomejor)Queen
Tú has sido el Ferrero Rocher de la vidad de muchas personas, por tanto no te sientas en deuda.
Un beso,
Don Tonto
PD. Perdón, donde dije 'beso' quise decir Muac Kiss.
Eso que has dicho es dulce de verdad, Don Tonto. Si fuese un Ferrero me habría derretido ya :)
Por un momento me despistaste. Claro, ¡como esta vez hay tildes!
Dos besos, Don Tonto.
PD: Donde dije "Don Tonto" quise decir "Mr Transit" jeje...
Prima:
Concuerdo con algunos de los comentarios anteriores: no a todo mundo le suceden este tipo de cosas, y de las personas a las que les sucede, no todas le ponen la misma atención. En pocas palabras, ni dudar que eres especial.
A mí me sorprende y me entristece mucho ver la distancia que se crea entre la gente: color de piel, nivel socio-económico, religiones, idiomas. Se habla mucho de que todos somos hermanos humanos y que como familia debemos ayudarnos, pero me parece que aún falta mucho para que esa idea cale realmente en la consciencia colectiva.
Esa famosa foto de la Tierra que tomó la nave espacial Voyager mientras se alejaba del sistema solar en la que nuestro planeta aparece como un "pequeño punto azul pálido" ya quedó obsoleta. Tal vez ahora sea necesario tomar una foto desde otro universo para que reconozcamos lo importante que es estar unidos.
Hola karmen, no insistas en decir que no, porque vos sos diferentes, mirás diferente y sentis diferente.
El yonki lo será también después de vuestro encuentro y todos los que leemos tu pagina lo somos dede que te encontramos.
Un abrazo desde lejos. Ángel.
Primo: gracias, pero mira, tú eres especial, todos tenemos alguna característica que nos hace especiales. Que las cosas pasen depende mucho de la actitud y ahí reconozco que la mía es siempre de atención constante. ¿Eso puede ser la explicación de todo? No lo sé.
La tierra es un punto tan pequeño en todo lo que nos rodea que el día que seamos un poco más humildes y no nos creamos el ombligo de un mundo del que ni siquiera sabemos su extensión todo será seguramente más justo. Pero tenemos una tendencia enfermiza a crear minimundos.
Me alegra leerte; cuídate mucho en ese otro lado del diminuto planeta azul :)
Ángel, ¿y no será que vosotros me hacéis sentir diferente? yo en mi página (como tú le llamas) me limito a contar lo que me va pasando y cómo lo he sentido cuando me pasó.
Lo que tal vez ocurra es que tengo una medida de la importancia de las cosas distinta a muchas personas. No es ni mejor ni peor ser así, y a veces es difícil, pero hace ya tiempo que me he convencido de que no se puede elegir demasiado el cómo se es. Se es y punto.
Abrazotes cercanos para ti que siempre estás :)
Hola Karmen. Curiosa historia, sin duda.
En primer lugar te agradezco que no seas una temeraria más al volante y que detengas el coche para hablar por el móvil (si te pasas por mi blog verás por qué lo digo, y más si te pasas por el de Sami, una blog-amiga que ha dejado un comentario en mi último post).
Y en segundo lugar, decirte que en mi opinión, esas personas que lo han perdido todo y que están en situaciones límite, son las que mejores demostraciones hacen de la condición humana, tanto en su versión más dura o fea, como en su versión más atractiva y plausible, dado que están acostumbrados a soportar en sus propias carnes la crudeza de la vida y gracias a ello aprenden a contemplar las cosas desde una perspectiva mucho más profunda que quienes llevamos una vida más fácil y confortable. Y en este sentido, yo creo que el yonki percibió perfectamente tu miedo al acercarse la vez anterior y luego quiso compensarte de alguna manera, sin duda motivado también por tu presencia femenina. Aunque, una cosa es que el gesto fuera bonito y otra muy distinta que confíes de lo que te dé, no ya por ser yonki, sino por ser un extraño. Evidentemente, un yonki es una persona, y todo tópico o prejuicio puede resultar injusto, tanto si se refiere a un sin-techo como a un abogado, pero tampoco hay que pecar de ingenuos. Yo creo que no deja de ser extraño que alguien en su situación tenga varios ferrero rocher, por lo que muy probablemente estuvieran pasados de fecha. Lo cual, repito, no resta méritos a la historia que nos cuentas.
Creo que además el altruismo es algo que nos sorprende bastante hoy día, pero no porque sea ilógico, sino porque es poco frecuente en nuestra sociedad actual, donde predomina el egoísmo. A mí, hace unos días, un señor me llevó en su coche hasta la estación de tren, sin que yo se lo pidiera y sin aceptar que le diera nada a cambio, sino solo porque me vio que iba cargado de equipaje y tendría que hacer una larga caminata al no haber medio de transporte público hasta la estación.
En fin, me alegro de volver a compartir palabras y reflexiones contigo, en estas fechas primaverales en que la luna luce un aspecto especial en el cielo nocturno.
Un abrazo.
Desde mi lugar de la huerta.
Hola Lugareño, ¡cuánto tiempo! me pasaré por tu espacio y el de Sami para ver a qué te refieres, aunque me lo imagino... malditos coches, ¿verdad?
Respecto a tu comentario te diré que reconozco que soy bastante confiada. A ver, que no me voy de copas con cualquiera, porque ante un desconocido siempre pongo cierta distancia, supongo que por prudencia. Pero siempre doy la oportunidad del acercamiento.
En una cosa discrepo contigo: en por qué el yonki me dio los bombones. Yo no pienso que fuera para compensar el susto incial creo que fue por no haberme metido en mi coche y coger las de Villadiego. No lo sé.
Y en cuanto a que estuviesen caducados o no... no tengo idea, pero es que ni importa, como no me importa si fueron robados, que es probable (otros roban años y años en nombre de un ideal político, ¿se me entiende?) El tema es que esos cuatro bombones probablemente fueran su cena, y él me la cedió. Un ejemplo de que no tener nada no quiere decir no poder compartir. Algunos deberían hacer cursillos sobre esto.
Me he enrollado, ¡y mira que es raro que yo me enrolle! :)
Un abrazote gigante desde esa Luna que ves por las noches.
Una bonita historia, Karmen.
Me ha gustado mucho leerla.
Saludos
Hola Erna...
me alegra que te haya gustado. Gracias por pasarte por aquí :)
Saluditos.
Karmele, me he emocionado leyendo esta historia. Lo triste es que nos sigamos sorprendiendo cada vez que algo nos recuerda que en el fondo no somos tan malos...todos tenemos un lado bueno, hasta un pobre yonki. Besets, morenasa.
Ojasos, hay demasiado 'barullo y mala leche' ahí afuera... desgraciadamente cuando eso es LO NORMAL todo lo que no sea así sorprende.
Me alegra que hayas asomado la nariz... se te echaba de menos, loquita.
Bicos, Pepi.
Publicar un comentario