Llevo media vida en busca de certezas y otra media cuestionando las que
me encuentro. Me divierte. Disfruto desplegando caminos invisibles hacia
destinos no establecidos, inciertos. Tomo decisiones sin querer aunque
sepa que no dependen de mí, y así, con la osadía del que aún cree en lo
imposible, obtengo conclusiones incuestionables por la imposibilidad de
explicarlas. Me basta con pensarlas, con creerlas. Son sólo mis
conclusiones, y sobrevivo gracias a ellas. Si hay algo inmutable (que la
ciencia defiende que no) en estos tiempos modernos que nos observan es
el gran poder de las pequeñas cosas, y ésa es una de las pocas certezas
que aún tengo.
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