
RAE: Tristeza vaga, profunda, sosegada y permanente, nacida de causas físicas o morales, que hace que no encuentre quien la padece gusto ni diversión en nada.
Una fuerte tormenta retumba en los cristales de mi habitación. Las gotas de agua resbalan surcando caminos sin destino sobre un cristal inerte que llora, y mientras tanto veo como se hace más nítido, más limpio. Creo que eso es lo que le pasa al corazón cuando lloramos.
Me pone melancólica la lluvia. En realidad, me ponen melancólica muchas cosas. La música blues, un buen poema, una película triste, una foto, recordar algo, no conseguir recordarlo...
Me he puesto a pensar en que diferencia hay entre la lluvia que hoy me llama tanto la atención y la de ayer, que sé que estuvo ahí y ni siquiera oí. Y no hay ninguna. La diferencia no está ahí fuera, sino dentro de mí.
Así pasa con casi todo. Hoy algo parece innecesario, mañana queremos tenerlo. Adoro la noche oscura, me gusta su color, que lo tiene, su silencio tan ruidoso a veces (a mí no me confunde la noche), pero adoro también el día claro, cuando me puedo ir a pasear con mi perro y veo como juega con cualquier cosa que le llame la atención, aunque sea un palote húmedo y putrefacto, casi siempre demasiado grande hasta para él, que se empeña en que le tire una y otra vez, incansable, hasta que consigo que desaparezca de su vista escondiéndola en.....dónde se me ocurra..Aunque sé que es cuestión de tiempo que encuentre otro...
Para dejar de sentirme melancólica decido dejar de ser egoísta. Me digo: me gusta la vida que tengo, me gusta. Soy una privilegiada. Pero en cuestión de minutos ese pensamiento se esfuma. Me pongo a pensar que estamos rodeados de supervivientes. Hay gente que nunca podrá plantearse nada más que el simple hecho de sobrevivir, tanta gente que duele pensar que no puedan disfrutar jamás de lo que lo haces tú con el simple acto de ...no sé, tomar un buen café caliente por las mañanas. Qué difícil se hace a veces disfrutar si pensamos en eso.
Soy de la opinión, tal vez equivocada, de que si cada uno de nosotros empezara a disfrutar de las pequeñas cosas que nos rodean, e intentáramos vivirla, quizá podríamos rozar la felicidad. Puede que sea muy optimista, pero tal y como creo que el malhumor se contagia (no lo creo, estoy convencida) creo que la felicidad también, y aunque solo dure unos minutos vale la pena alcanzarla...
Cuando veo lo que he hecho desde el 1 de enero, por ejemplo, me cuestiono si he vivido lo suficiente o no. No lo sé. Pero de lo que casi siempre estoy segura es de que lo he intentado, y además sin molestar a nadie haciéndolo, que es más de lo que otros pueden decir. Sonrío y me siento bien...
”Vive y deja vivir” es un dicho muy popular del refranero español, pero el mejor consejo que él me ha dado y espero no olvidarlo nunca lo modificaba un poco:
Vive y ayuda a vivir. (Ojalá todos pensaran como tú, papá)
La lluvia ha parado, pero me siento todavía melancólica. Ya sabía yo que la culpa era mía...
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