25/4/07

Mentiras


RAE: Expresión o manifestación contraria a lo que se sabe, se cree o se piensa.

Ayer tuvimos una conversación muy interesante en la cena a raíz de una pregunta que hizo un hijo de un amigo mío a su madre, y a la que contestó, delante de todos nosotros, con una mentira. A nadie le sorprendió.

Se me vino a la cabeza alguien que conozco hace mucho tiempo que está convencido de que la gente es mentirosa por naturaleza. Para entenderla es necesario explicar que esta persona (una mujer) tiene mucho dinero, y ya en el colegio los niños siempre la rondaban. Ella llevaba los mejores juguetes, los mejores, y siempre tenía dinero. A su alrededor nunca faltaba el listillo de turno que acababa monopolizando su atención para aprovechar esos privilegios. ¿Os acordáis del anuncio de los Donetes?..Pues creo que para hacerlo se inspiraron en ella. Por supuesto, la situación continuó en el Instituto y en la Facultad. Todavía hoy, cuando alguien se le acerca, yo la noto siempre a la defensiva. La verdad, no tiene muchos amigos.

Yo no lo quiero ni pensar. No quiero pensar que eso sea cierto. Sin embargo, he de reconocer que me ha puesto muy buenos ejemplos, y que muchas veces veo situaciones en las que se confirma su teoría. Os presento la clasificación que he hecho, en la que, por desgracia, seguro que faltan unas cuantas.

Las mentiras piadosas: por muy piadosas que sean, siguen siendo mentiras. Eso sí, disfrazadas de buenas intenciones.

Las mentiras de los adultos: cuando de niño haces preguntas “comprometidas” y no saben explicarte algo que quizá ellos mismos no entienden.

Las mentiras políticas: éstas creo que ni es necesario explicarlas.

Las mentiras de supervivencia: que son aquellas que “necesitamos oír” a veces para dar sentido a la vida.

Las mentiras interesadas: las que nos cuenta alguien que, para conseguir un objetivo, utiliza cualquier engaño más o menos encubierto.

Las mentiras periodísticas: leo varios periódicos cada día (sí, soy adicta) y la misma noticia tiene diferentes datos según de dónde provengan las fuentes. Si eso ocurre con algo que ha pasado hoy, no quiero ni pensar la de mentiras que nos cuentan los libros de historia.

Sin embargo las mentiras absurdas que realmente deberíamos evitar son las que nosotros mismos nos inventamos a veces, cuando intentamos creer que las cosas no son lo que parecen, y sabemos positivamente que sí lo son.

No puedo decir, como dice la tradición, que la gente sea buena por naturaleza, pero tampoco quiero pensar que sea mentirosa.

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