20/6/08

Perder el tiempo


RAE: Perder: 2. tr. Desperdiciar, disipar o malgastar algo.

“Perder el tiempo” es una expresión de tantas que usamos cada día o con cierta frecuencia y el verbo perder es un verbo “antipático”. Los verbos, desde ya hace algún tiempo, los clasifico en “simpáticos” y “antipáticos”. Tonterías mías, una de tantas. El verbo perder es claramente antipático. No me gusta. Pero si a eso le unimos en su predicado el sustantivo tiempo, una de las cosas más valiosas que tenemos, el resultado es, además de antipático, desastroso.

Nos empeñamos en perder el tiempo, una y otra vez, a veces inconscientemente, a veces a propósito. Nos paramos, reflexionamos y nos decimos un pelín cabreados: “Qué manera más tonta de perder el tiempo” pero seguimos con el inútil ejercicio del zapping, rascándonos la barriga o contando los coches rojos que pasan por la calle.

Mal que me pese reconozco que, aunque me fastidie perder el tiempo sin más, es decir, en hacer NADA, también me gusta perder el tiempo en tonterías diversas. A saber:

-en confirmar que la pareja de palomas que siempre me encuentro a las mañanas al subir la persiana de mi cuarto, escondida en un bajo en alquiler que hay frente a mi casa, sigue ahí, dándose "piquitos" (nunca mejor dicho). Como curiosidad: ¿sabíais que las palomas son fieles a su pareja toda la vida? ¿de ahí vendrá la expresión: "Son una pareja de tortolitos"? Intentaré averiguarlo.

-en ver como el perro de la vecina corretea detrás de una hoja que el viento se empeña en no dejar en paz, y el perro se empeña en que se pare de una maldita vez, que ¡ya está bien con la hoja!

-en pensar qué sueño he tenido anoche que sé (o creo) que fue bonito, pero no recuerdo del todo ni cómo fue, ni dónde era, ni quienes estaban... pero que era bonito seguro.

-en recrearme durante largo rato en no ver ni oír nada más que el agua del mar, en mi playa favorita, desierta, tal y como me gustaba que estuviera cuando siendo niña mi padre me llevaba con nuestra perrita de entonces (Perla se llamaba) porque sólo cuando estaba vacía me dejaba llevarla.

-en escuchar a mi sobrino contarme la última “aventura interestelar” que ha inventado con el muñeco nuevo de nombre impronunciable para mí.

-leer la prensa a solas en esa cafetería que apenas pisaría si no fuese ideal para usarla de biblioteca.

-planificar todos esos viajes que no estoy segura de poder hacer algún día, pero que sí sé que, de llegar a hacerlos, cumpliría un sueño.

-parar el coche (prometo que es habitual) a un lado de la carretera, porque desde allí, esa carretera por la que paso todos los días, consigo ver el mar, y descubro mil colores en los que se convierte el cielo a medida que cae el sol. Es tan irreal que, si no fuera porque suena la radio, pensaría que estoy dormida.

Y así, hasta el infinito…

Sí, pierdo el tiempo en esas tonterías y me encanta hacerlo. Me demuestro a mí misma que hasta los verbos que yo considero antipáticos igual no lo son tanto, que las cosas no siempre son lo que inicialmente puedan parecer. “Desengañarme” de ciertas cosas que parece que en principio son obvias es algo con lo que cada día disfruto más. ¿¡¡Seré idiota!!?

Me confirmo en la idea de que "perder el tiempo" en estas cosas no es sino una forma como otra cualquiera de "ganar en vida".
¿Con qué disfrutáis vosotros cuando os proponéis "perder el tiempo" como yo?