
¿Compensa ser sincero? Bueno, supongo que sí, pero en la medida justa. Si vas al médico, por ejemplo, dile realmente cuales son tus síntomas, no sea que te trate el dolor de cabeza y a ti lo que te duela sea el tobillo derecho. La sinceridad compensa siempre que te afecte sólo a ti. Si dices: “soy una idiota”, pues bueno, es una pena, pero al fin y al cabo, no haces daño a nadie más con esa afirmación. Cuando recibo currículums, por ejemplo, sé de antemano que el 20% del contenido no debo creérmelo del todo, y no pasa nada, porque en muchos casos no ser sincero compensa. Es así. Y es que la sinceridad no está de moda. Y no hablo de "la verdad", que ya he dejado claro alguna vez que para mí no existe.
Pero mentir es agotador. Para mantener una mentira te verás obligado a inventarte unas cuantas más y tener una memoria prodigiosa para no olvidar ninguna de las que te has inventado. ¡Qué cansino! aún así las personas que conozco mienten, TODAS, todos mentimos, pues claro que sí, porque quien no mienta de los que me leen o dejan comentarios en este blog, que me expliquen el procedimiento para evitarlo. Mentir es mucho más fácil de lo que se cree. Mientes cuando no dices realmente lo que piensas, o lo "disfrazas" para que suene mejor. A ver: cuando pones una excusa a alguien para no ir, para que no venga, para no quedar, ¡¡ZAS!! ¿Qué estás haciendo? pues mentir. Claro, a esto le llamamos excusarse pero ¿qué es, sino, una mentirijilla? aceptada socialmente, eso sí, incluso el que la recibe suele pillar enseguida el desplante, pero hace que se lo cree ¿por qué? pues probablemente por la ley de la compensación: mañana él podrá mentirte sin sentirse un embustero. Es casi un acuerdo no escrito.
Nos hemos acostumbrado a mentir desde bien pequeños, utilizando una mezcla entre fantasia y mala leche, con la finalidad (habitual) de no recibir una bronca de nuestros queridos padres por algo que obviamente hemos hecho nosotros. Si hasta teníamos una canción que animaba las excursiones sobre ese tema ¿la recordáis? aquí está. Y es que la osadía de la infancia es infinita. Intentamos que nuestros progenitores crean que, en realidad, la travesura de turno ha sido obra de unos duendecillos maléficos y juguetones. Sí, es cierto, nosotros estábamos solos en casa pero... ¡los duendecillos son tremendos! ¡Pobres padres! qué admirable paciencia demuestran sabiendo que se la estás jugando y encima tienen que discutir sobre ello, y les desarmas porque en ese breve instante de ira no saben muy bien qué hacer, si reír y admirar tu “astucia” para evitar un marrón, o mandarte vía satélite una zapatilla por los aires.
No se puede ser sincero sin tener "x" problemas diarios. La de cosas que se te pasan por la cabeza y no dices. Como cuando en la panadería te cobran casi 1 euro por una barra de pan poco hecha y te dan ganas de hacerle una foto y llevarla de recuerdo y que hagan con ella bocadillos a 3 euros, que el timo, al menos, incluye jamón; o como cuando intentas averiguar qué señal de tráfico da preferencia de acceso a las aceras a esas cinco adorables ancianitas para que, como cinco elementos tomados de cinco en cinco, transiten por la acera tan anchas... y a lo ancho (y a más anchas las aceras, más ancianitas transitando); o como cuando un vecino llega tres segundos antes que tú al ascensor, te ve en la puerta (tú lo sabes positivamente) pero aún así, en tus narices se cierra la puerta del ascensor, mientras piensas: "¡ya está! ¡ya me he vuelto invisible! Y eso pasa siempre en el peor momento, justo cuando vas cargada con la maldita bolsa del súper que ha llenado la chica de la caja hasta los "no sé cuántos" kgs/litros de capacidad que soporta una bolsa convencional, como si le saliese del sueldo el coste de la bolsita de marras . Pero claro, tampoco es cuestión de montar un pollo. Se te echarían encima la cola de personas (con mucha prisa y poca paciencia) que suele ser la que yo me encuentro en el súper, que digo yo que será por la hora a la que hago la compra, porque de lo contrario, después de los maestros, la profesión con mayores bajas por estrés tendría que ser la de cajer@ de supermercado.
Aunque no me guste generalizar a veces es preciso hacerlo, y creo cada día más que EN GENERAL no compensa ser sincero, no le demos vueltas. Cuidado, que hay momentos en los que es obligatorio ser sincero. Debemos serlo con las personas a la que queremos y nos quieren, no hay problema si lo hacemos; esa sinceridad es estupenda (y necesaria) porque genera un vínculo de confianza que es imprescindible para que una relación sea mínimamente sólida, y porque creo que las mentiras en estos casos dañan mucho, eso sí, por descontado, más a quien las cuenta que al que las escucha. Pero no nos "desnudemos" siempre y ante todo el mundo (la sinceridad implica no andarse con rodeos ni maquillajes) porque estamos perdidos. Nuestros sentimientos se convierten en algo muy frágil y hacerlo te asegura un resfriado emocional en muy poco tiempo.
Sinceramente, me encanta la sinceridad, pero bien aplicada. Odio cuando la gente, usándola de escudo, te hace daño gratuitamente, y es que de sincero a imprudente hay un paso muy muy pequeño. No os mentiré, no tengo ni idea de porqué estoy escribiendo sobre esto y precisamente hoy, pero creo que es lo de menos. Sinceramente, no importa. Ni estoy de malhumor, ni estoy deprimida, o eso creo, es sólo que últimamente me desconcierta la forma en que las personas te mienten descaradamente, disfrazando esas mentiras de buenas intenciones pero malas artes. Fijaros, es sólo una anécdota: la mentira en la Biblia tiene la misma entidad que el asesinato, el adulterio, la envidia o el no honrar a los padres. ¿Será que la mentira es realmente mucho más grave de lo que nuestra cultura nos hace creer? Sabe Dios :)
Pero mentir es agotador. Para mantener una mentira te verás obligado a inventarte unas cuantas más y tener una memoria prodigiosa para no olvidar ninguna de las que te has inventado. ¡Qué cansino! aún así las personas que conozco mienten, TODAS, todos mentimos, pues claro que sí, porque quien no mienta de los que me leen o dejan comentarios en este blog, que me expliquen el procedimiento para evitarlo. Mentir es mucho más fácil de lo que se cree. Mientes cuando no dices realmente lo que piensas, o lo "disfrazas" para que suene mejor. A ver: cuando pones una excusa a alguien para no ir, para que no venga, para no quedar, ¡¡ZAS!! ¿Qué estás haciendo? pues mentir. Claro, a esto le llamamos excusarse pero ¿qué es, sino, una mentirijilla? aceptada socialmente, eso sí, incluso el que la recibe suele pillar enseguida el desplante, pero hace que se lo cree ¿por qué? pues probablemente por la ley de la compensación: mañana él podrá mentirte sin sentirse un embustero. Es casi un acuerdo no escrito.
Nos hemos acostumbrado a mentir desde bien pequeños, utilizando una mezcla entre fantasia y mala leche, con la finalidad (habitual) de no recibir una bronca de nuestros queridos padres por algo que obviamente hemos hecho nosotros. Si hasta teníamos una canción que animaba las excursiones sobre ese tema ¿la recordáis? aquí está. Y es que la osadía de la infancia es infinita. Intentamos que nuestros progenitores crean que, en realidad, la travesura de turno ha sido obra de unos duendecillos maléficos y juguetones. Sí, es cierto, nosotros estábamos solos en casa pero... ¡los duendecillos son tremendos! ¡Pobres padres! qué admirable paciencia demuestran sabiendo que se la estás jugando y encima tienen que discutir sobre ello, y les desarmas porque en ese breve instante de ira no saben muy bien qué hacer, si reír y admirar tu “astucia” para evitar un marrón, o mandarte vía satélite una zapatilla por los aires.
No se puede ser sincero sin tener "x" problemas diarios. La de cosas que se te pasan por la cabeza y no dices. Como cuando en la panadería te cobran casi 1 euro por una barra de pan poco hecha y te dan ganas de hacerle una foto y llevarla de recuerdo y que hagan con ella bocadillos a 3 euros, que el timo, al menos, incluye jamón; o como cuando intentas averiguar qué señal de tráfico da preferencia de acceso a las aceras a esas cinco adorables ancianitas para que, como cinco elementos tomados de cinco en cinco, transiten por la acera tan anchas... y a lo ancho (y a más anchas las aceras, más ancianitas transitando); o como cuando un vecino llega tres segundos antes que tú al ascensor, te ve en la puerta (tú lo sabes positivamente) pero aún así, en tus narices se cierra la puerta del ascensor, mientras piensas: "¡ya está! ¡ya me he vuelto invisible! Y eso pasa siempre en el peor momento, justo cuando vas cargada con la maldita bolsa del súper que ha llenado la chica de la caja hasta los "no sé cuántos" kgs/litros de capacidad que soporta una bolsa convencional, como si le saliese del sueldo el coste de la bolsita de marras . Pero claro, tampoco es cuestión de montar un pollo. Se te echarían encima la cola de personas (con mucha prisa y poca paciencia) que suele ser la que yo me encuentro en el súper, que digo yo que será por la hora a la que hago la compra, porque de lo contrario, después de los maestros, la profesión con mayores bajas por estrés tendría que ser la de cajer@ de supermercado.
Aunque no me guste generalizar a veces es preciso hacerlo, y creo cada día más que EN GENERAL no compensa ser sincero, no le demos vueltas. Cuidado, que hay momentos en los que es obligatorio ser sincero. Debemos serlo con las personas a la que queremos y nos quieren, no hay problema si lo hacemos; esa sinceridad es estupenda (y necesaria) porque genera un vínculo de confianza que es imprescindible para que una relación sea mínimamente sólida, y porque creo que las mentiras en estos casos dañan mucho, eso sí, por descontado, más a quien las cuenta que al que las escucha. Pero no nos "desnudemos" siempre y ante todo el mundo (la sinceridad implica no andarse con rodeos ni maquillajes) porque estamos perdidos. Nuestros sentimientos se convierten en algo muy frágil y hacerlo te asegura un resfriado emocional en muy poco tiempo.
Sinceramente, me encanta la sinceridad, pero bien aplicada. Odio cuando la gente, usándola de escudo, te hace daño gratuitamente, y es que de sincero a imprudente hay un paso muy muy pequeño. No os mentiré, no tengo ni idea de porqué estoy escribiendo sobre esto y precisamente hoy, pero creo que es lo de menos. Sinceramente, no importa. Ni estoy de malhumor, ni estoy deprimida, o eso creo, es sólo que últimamente me desconcierta la forma en que las personas te mienten descaradamente, disfrazando esas mentiras de buenas intenciones pero malas artes. Fijaros, es sólo una anécdota: la mentira en la Biblia tiene la misma entidad que el asesinato, el adulterio, la envidia o el no honrar a los padres. ¿Será que la mentira es realmente mucho más grave de lo que nuestra cultura nos hace creer? Sabe Dios :)
Por último, os pido perdón porque (y no os miento) llevo un tiempo intentando desesperadamente resumir desde que alguien me ha recomendado que no escriba tocho-post si quiero mantener el interés (si es que lo tienen) en los lectores de mi blog... pero es que no sé hacerlo. Escribo como hablo, y escribir para mí es conversar en silencio, osea que me temo que a aguantar los tocho-post, el que quiera.
Os dejo una cita del polémico pero "sincero" Dr. House:
" Todo el mundo miente, la única variable es sobre qué"
PD: decidme, de estas mentiras, ¿cuántas no habéis utilizado aún? Leer
20 comentarios:
'Claro que el cheque tiene fondos.'
En mi caso ni colaría.
un saludo y solo una frase: la sinceridad... enemiga del ganador.
Paz
:) jajaa... vaaaaale, con ésa quizá me has pillado... Tu frase me la apunto.
Saluditos, Javi.
Paz y Amor
Jajaa...que buena, yo tambien me la apunto...yo creo que está demasiado de moda Karmen, se lleva mucho eso de "soy muy sincero","me gusta que sean sinceros"...en realidad se utiliza muchas veces como excusa para herir y ser cruel...mucha gente que valora tanto eso de ser sinceros, les gusta la sinceridad pero para los demas...no sé Karmele, tema complicado que como tantos se acaba prostituyendo. Mentir o ser hipócrita es otro tema.
La mentira es el camino mas largo y tiene las patitas cortas...ademas con lo despistada que soy yo, jajaaa...¿tu crees que colarían?...yo no miento nuncaaa...mido 1´80, 60-90-60...¿cómo que noooooo?. Adaaa díselo tú...y por cierto saca el cava.
Besets.
Tienes razón.
Y sigue así.
Me gusta tu blog.
Me encanta la música que pones.
Un saludo
Mmmm...¿prostituyendo? ainsss... puede ser que sí. Sí, es complicado, yo no he dicho que no sea un tema complicado, Ojazos, si es que... ¡siempre me meto en cada fregao! jajaja... pero yo entre hipócritas y mentirosos dudo mucho en con quién me quedaría, bueno, no dudo:con ninguuuuno.
Adelisssssssss, yo paso del cava a mí me pones un wiskiiiiiiiiie..
Pepi... chica, ¡tú estás buenísima! jajajaa..
Muuuchos besitos, loca...
¡Hola Erna! bienvenida a este rinconcito, y gracias por decirme taaantas cosas bonitas :) me pasaré por tu espacio, ¿vale?
Saluditos y hasta pronto.
No miento cuando digo que me he leído íntegro tu "tocho-post". Me encantan!!!! Pero eso ya lo sabes.
Sobre la sinceridad habría mucho que hablar. Yo he aprendido, ya a mis años, a mantener la sonrisa "profidén" y a guardarme mis opiniones. Efectivamente, parece que no está de moda ser sincero o decir lo que uno piensa. Qué le vamos a hacer??? Mentira o hipocresía??? Sí es cierto que la omisión no la considero mentira, aunque sí hipocresía. Pues seamos hipócritas!!!! Pero por supuesto no para las personas que me importan y a las que me une un lazo de cariño sincero.
Sobre la lista ... lo cierto es que algunas de esas mentiras, o mentirijillas como tú les llamas, han caido en alguna ocasión.
Karmen, que sigas escribiendo, largo o corto, verso o prosa que yo seguiré leyendo todo, todo, todo. Y no miento!!!
Bicos.
Jajaja... mmm.... ¿no mientes? ¿seguuuuuro? vaaaaale, me lo creeré :)
Bueno, pues sean tocho-post o mini-relatos, intentaré seguir escribiendo.
Bicos y "tocho-abrazos", Meli.
(Ya estoy aquíii... ya llego. Es que como venía cargada con el cava, pues eso.. que me ha costado más llegar).
Yo lo de los mentirosos es que lo llevo muy mal. En mi familia hay un par que son profesionales de la mentira y os puedo asegurar que eso es insufrible.
No estoy a favor de la sinceridad "no solicitada" porque con una mal entendida sinceridad se puede herir. ¿Pero acaso no se puede llegar a herir igualmente con una mentira?.
Si te hieren con una verdad te duele una vez. Pero si hieren con una mentira el dolor es doble os lo aseguro. Porque al daño, sumamos, generalmente, lo injusto de ese daño.
Venga que dejo ya mi tocho-comentario.
Besos "reina mía".
PD. Sí, sí.. esas son las medidas de la Pepa. Lo sé porque tenemos la misma altura. En las otras medidas no coincidimos que las mías son 90-60-90. Es que la Pepa siempre ha sido de mucha cintura y poco sostén... jajaja.
Jajajaa... pero Reina, ¿qué te has traído? ¿una cajaaaaaaaa? ¡¡Qué resaca por Diosssssss!!
Ea, que acabo de caer en las medidas que nos dejó la Pepi... que había entendido al revéees; claro, eso me pasa por confundir el 6 y el 9 (así, por separao, que os conozcoooooo, jajajajaaa)
Lo dicho, unos "monumentos" vosotras. Bueno, la Pepi algo culona, pero Ada chapeau y conmigo, equilibrio perfecto: mido 1,69 y peso 80 kilos... jaaaajajaja :)
Gracias por tu tocho-comentario Adelis. Besitos "bollaso"
PD: psss... Adelis: ¿te has leído el post enteeero o sólo el título y los comentarios? jijiji...
Pues... normalmente yo solo miento cuando tengo miedo...de hacer daño, o de que me hagan daño, pero... aún así, prefiero callar... porque tengo muy mala memoria para inventar mentiras, pero claro...cuando callar no es suficiente, pues en esos casos... hay que mentir.
Un besazo morenilla.
La mentira es parte de la vida, ayuda a que se regenere todo. Lo importante es si esa mentira causa un dolor innecesario y profundo. Somos humanos, por eso mentimos, o engañamos, etc.
Pero sobre todo lo que sé es que la verdad constante sobre lo que me afecta realmente en mi vida está presente. En eso sería incapaz de mentir. Si así lo hiciese, ya estaría muerto.
Besos de loki vinodelfin.
Mi rubia, entiendo lo que dices. A mí me cuesta callar, lo reconozco, pero mentir es algo que me cuesta aún más (mis problemas me ha dado eso).
Ojalá siempre pudiéramos decir lo que pensamos, pero es difícil muchas veces; supongo que con el tiempo aprendes a equilibrar un poco lo que piensas con lo que puedes/debes decir.
Muchos besitos, guapísima
Supongo que tienes razón, Loki. Al final, ¿se trata de mentir selectivamente? no sé, es tan complicado. Lo que es seguro es que si mentimos sobre nosotros toda nuestra vida se convierte en una "patraña".
Mentirijillas vale, pero mentir "por rutina" acaba siendo un problema. Un buen día hasta nosotros nos creemos nuestras propias mentiras.
Besos de Luna para ti.
Llego a tu espacio un poco "a pinto pinto", y me ha enganchado tu "tocho-post".
Creo que la mentira políticamente correcta está bien aceptada, y todos la utilizaos, en mayor o menor medida ("qué mono ese corte de pelo", "no, hombre, no te hace mayor", "déjalo, ya te llamaré yo...") nada que ver con la doble cara o la hipocresía.
A mi no me gustan los SINCEROS. Porque de la sinceridad mal entendida a la grosería hay medio centímetro. Es preferible reservarte la opinión.
Volveré a leerte.
Un beso.
Soledad Sanchez M.
www.mismanosabiertas.blogspot.com
Soledad.
Pues... bienvenida Soledad, y si de tocho-post se trata, volverás seguro, porque son mi especialidad! jeje...
Gracias por dejar aquí tu opinión; yo me he pasado por tu espacio y me gustan tus retazos. Me pasaré con más calma.
Besos también para ti.
Pues muy pocas excusas de la lista no he usado en algún momento,y es que realmente es bien sencillo mentir y es honesto reconocerlo. Y ciertamente que no sabés resumir jeje, peroyo igual disfruto leyéndote las entradas, grandes o chicas. Un beso (grande). Ángel.
Jajajaa... pues gracias por tu "sinceridad" acerca del tamaño de mis post y mis problemas con los resúmenes. Lo cierto es que, a estas alturas, lo asumo como un defecto que "me adorna", pero que da un poco igual; sé que, a pesar de todo, algunos de vosotros me leéis :)
Besos grandotes, Ángel. Gracias por pasar por mi Luna.
Yo intento no mentir por una cuestión de economía.
Mentir sale caro.
Pues haces muy bien, Anónimo, que con los tiempos que corren no están las cosas para "gastar" :) y menos credibilidad. Gracias por comentar.
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