
Quizá un poco ¿no? Lo digo por eso de la "blanca" Navidad. Ya, menudo título para un post me he buscado. No es un titular al uso para estas fechas pero, teniendo en cuenta que esto no es un blog con ánimo de lucro, puedo jugar con eso sin arruinar mi reputación (qué palabra más fea) ni disminuir el número de visitas por minuto... venga, por hora.
Estamos en diciembre, último mes del año según nuestro calendario, mes en el que se dan (y si no se buscan) todas las condiciones para que seamos los más felices de nuestro barrio. Es evidente por donde voy ... o no.
Durante estos días es obligatorio ser feliz. No sé dónde está escrito pero resulta que es condición sine qua non para que el mes sea perfecto que tod@s nos queramos, y cuando digo tod@s es TOD@S. Sí, queda incluída la cuñada insoportable, la suegra, el sobrino repipi y el vecino del cuarto ¡sí, sí, ése, el del taladro de los domingos por la mañana! También es obligatorio que los niños luzcan sus mejores sonrisas; las familias tienen que reunirse y comer y beber (aún sin hambre ni sed); hay que regalar a nuestros seres queridos (o no tan queridos); se debe también felicitar a todo el mundo (?¿) sí, se debe desear Felices "Fiestas" ¿ y si el susodicho trabaja esas "Fiestas"? no importa, hay que felicitarle, que no se queje, que peor sería que no trabajase. Estamos en ese momento mágico de "hacer el bien" y ser solidarios, ya seremos unos malvados egoístas el resto del año. A ver si no es razón suficiente el simple hecho de que estemos en Navidad. Claro, alguno se preguntará ¿y si resulta que soy ateo/agnóstico? No importa, tú felicita igual, ¿qué más te da? Pues eso.
Entonces pienso: "Que mes tan poco democrático". Sí, porque resulta que por desgracia (y ya es mala pata) existen personas que no tienen a quién querer estos días, que hay niños que no son capaces de sonreír (sonreír y llorar al mismo tiempo es muy difícil), que hay familias que no se soportan, o incluso hay personas que no tienen a quién felicitar.
Pero sigamos destripando el mes más comercial. Este mes tiene otras características que le adornan: se le reconoce por el frío y las primeras nevadas, los días cortos y noches madrugadoras, las luces de colores, los escaparates excesivos, los árboles verdes de plástico y los Papanoeles rojos inventados por Coca Cola (todos sabemos que el original 'Santa' era verde) Es un mes "de diseño" con decoración de interiores e iluminación de exteriores. Ya que no podemos iluminar nuestras vidas, pues iluminemos nuestras casas, ¿por qué no? ¡hay tanto que celebrar! Sí, diciembre parece un anuncio de IKEA.
Y encima, para más inri (hoy me ha dado por el latín) se acaba un año. ¡Qué bien! y ahora caigo en la cuenta de que no he hecho nada de lo que tenía pensado. Bueno, no importa. Es obligatorio ser feliz= prohibido lamentarse. Además, en breve empieza otro año, igual de largo, incluso más si es bisiesto, y siempre puedo intentar escribir un guión tipo 12 meses, 12 causas, y cruzar los dedos para no perder el post-it donde lo he apuntado. Es lo bueno de esta época: genera optimismo.
Regresemos a nuestro pasado, cuando eramos niños. En esa mágica edad, en la que casi siempre hay motivos para disfrutar, las Navidades hacen coincidir muchos de ellos: menos días de clase; nieve en muchos lugares para poder jugar/esquiar/caerse (que era lo que hacía yo); visitas a las tiendas de juguetes (reconozco que eso, a mi edad, sí que lo sigo haciendo, me encantan los juguetes) y, sobre todas las cosas, la espera ansiosa e ilusionada de P.N., sus majestades los RRMM o los dos, eso ya va un poco/un mucho en función de la economía familiar.
¿Lo malo de este mes? Quizá se me ocurra algo. A ver, si lo pienso fríamente, sin los adornos navideños emborronándome la realidad, sin las luces parpadeantes que siempre me han estresado un poco, resulta que lo malo es que tal vez en algún lugar, y no tiene que ser muy lejano, no se celebre nada ¿Por qué? pues porque no hay nada que celebrar. Hay gente para la que, nos lo creamos o no, el celebrar la Navidad no está entre sus prioridades. Resulta que están pasando por un mal momento por alguna causa (o varias, que es lo habitual) y les preocupan más otras cosas. Son esas personas que no tienen vacaciones, o trabajo, o luces de colores en casa, o casa, ni regalos, ni dinero, o que no tienen salud, o comida, o familia...etc, así sucesivamente... Y claro, poco tiempo deja eso para pensar en otra cosa.
Alguno de vosotros no me reconocerá escribiendo así, porque suelo hacer gala de un optimismo eterno. No os preocupéis, no he sido abducida, y lo que estoy explicando no va contra el optimismo, pero sí contra la felicidad obligada, impuesta y publicitada a mi alrededor. ¿Por qué? pues porque yo seré feliz cuando me venga en gana y los astros me acompañen, no cuando lo digan unos cuantos anuncios/sacerdotes/asociaciones varias.
Estamos en diciembre, último mes del año según nuestro calendario, mes en el que se dan (y si no se buscan) todas las condiciones para que seamos los más felices de nuestro barrio. Es evidente por donde voy ... o no.
Durante estos días es obligatorio ser feliz. No sé dónde está escrito pero resulta que es condición sine qua non para que el mes sea perfecto que tod@s nos queramos, y cuando digo tod@s es TOD@S. Sí, queda incluída la cuñada insoportable, la suegra, el sobrino repipi y el vecino del cuarto ¡sí, sí, ése, el del taladro de los domingos por la mañana! También es obligatorio que los niños luzcan sus mejores sonrisas; las familias tienen que reunirse y comer y beber (aún sin hambre ni sed); hay que regalar a nuestros seres queridos (o no tan queridos); se debe también felicitar a todo el mundo (?¿) sí, se debe desear Felices "Fiestas" ¿ y si el susodicho trabaja esas "Fiestas"? no importa, hay que felicitarle, que no se queje, que peor sería que no trabajase. Estamos en ese momento mágico de "hacer el bien" y ser solidarios, ya seremos unos malvados egoístas el resto del año. A ver si no es razón suficiente el simple hecho de que estemos en Navidad. Claro, alguno se preguntará ¿y si resulta que soy ateo/agnóstico? No importa, tú felicita igual, ¿qué más te da? Pues eso.
Entonces pienso: "Que mes tan poco democrático". Sí, porque resulta que por desgracia (y ya es mala pata) existen personas que no tienen a quién querer estos días, que hay niños que no son capaces de sonreír (sonreír y llorar al mismo tiempo es muy difícil), que hay familias que no se soportan, o incluso hay personas que no tienen a quién felicitar.
Pero sigamos destripando el mes más comercial. Este mes tiene otras características que le adornan: se le reconoce por el frío y las primeras nevadas, los días cortos y noches madrugadoras, las luces de colores, los escaparates excesivos, los árboles verdes de plástico y los Papanoeles rojos inventados por Coca Cola (todos sabemos que el original 'Santa' era verde) Es un mes "de diseño" con decoración de interiores e iluminación de exteriores. Ya que no podemos iluminar nuestras vidas, pues iluminemos nuestras casas, ¿por qué no? ¡hay tanto que celebrar! Sí, diciembre parece un anuncio de IKEA.
Y encima, para más inri (hoy me ha dado por el latín) se acaba un año. ¡Qué bien! y ahora caigo en la cuenta de que no he hecho nada de lo que tenía pensado. Bueno, no importa. Es obligatorio ser feliz= prohibido lamentarse. Además, en breve empieza otro año, igual de largo, incluso más si es bisiesto, y siempre puedo intentar escribir un guión tipo 12 meses, 12 causas, y cruzar los dedos para no perder el post-it donde lo he apuntado. Es lo bueno de esta época: genera optimismo.
Regresemos a nuestro pasado, cuando eramos niños. En esa mágica edad, en la que casi siempre hay motivos para disfrutar, las Navidades hacen coincidir muchos de ellos: menos días de clase; nieve en muchos lugares para poder jugar/esquiar/caerse (que era lo que hacía yo); visitas a las tiendas de juguetes (reconozco que eso, a mi edad, sí que lo sigo haciendo, me encantan los juguetes) y, sobre todas las cosas, la espera ansiosa e ilusionada de P.N., sus majestades los RRMM o los dos, eso ya va un poco/un mucho en función de la economía familiar.
¿Lo malo de este mes? Quizá se me ocurra algo. A ver, si lo pienso fríamente, sin los adornos navideños emborronándome la realidad, sin las luces parpadeantes que siempre me han estresado un poco, resulta que lo malo es que tal vez en algún lugar, y no tiene que ser muy lejano, no se celebre nada ¿Por qué? pues porque no hay nada que celebrar. Hay gente para la que, nos lo creamos o no, el celebrar la Navidad no está entre sus prioridades. Resulta que están pasando por un mal momento por alguna causa (o varias, que es lo habitual) y les preocupan más otras cosas. Son esas personas que no tienen vacaciones, o trabajo, o luces de colores en casa, o casa, ni regalos, ni dinero, o que no tienen salud, o comida, o familia...etc, así sucesivamente... Y claro, poco tiempo deja eso para pensar en otra cosa.
Alguno de vosotros no me reconocerá escribiendo así, porque suelo hacer gala de un optimismo eterno. No os preocupéis, no he sido abducida, y lo que estoy explicando no va contra el optimismo, pero sí contra la felicidad obligada, impuesta y publicitada a mi alrededor. ¿Por qué? pues porque yo seré feliz cuando me venga en gana y los astros me acompañen, no cuando lo digan unos cuantos anuncios/sacerdotes/asociaciones varias.
No quiero deprimiros (ya, ¡quién lo diría!) pero tenéis que entenderme. Esto es sólo un blog y aquí aparecen sólo mis delirios. Y mirar si es cierto que no quiero deprimiros que, para no dejaros con mal sabor de boca, os doy varias soluciones al problema de injusticia antidemocrática que estamos viviendo en el mes en curso: estamos en el momento ideal para elegir la opción de apadrinar un niño, hacernos socios de Save a Children (o similar), mandar un sms para participar en una donación multitudinaria , comprar un juguete solidario o enviar un abrigo viejo al contenedor de la ropa o la oficina de Cáritas más cercana, eso si es que lo quieren, que a mí la última vez que fui me dijeron que no necesitaban ropa (?). Es lo bueno que tiene diciembre: que tenemos mil formas de sentirnos bien. En fin...
Este mes yo intentaré ser más democrática que el calendario y voy a hacer exactamente lo mismo que el mes de noviembre: quedaré con mis amig@s siempre que pueda y puedan, diré te quieros a quién quiera y quiera escucharlos, repartiré besos y abrazos a diestro y siniestro (dos amigos míos); seguiré echando de menos a los que no estén y claro que iremos toda la pandilla a cenar, pero también fuimos el mes pasado. En definitiva: intentaré ser feliz y hacer felices a los demás. ¿Y en enero? Pues en enero más de lo mismo pero con otro número en el año.
¿Qué planes tenéis vosotr@s para este mes de diciembre? Y si os gusta la Navidad me gustará escucharlo igualmente :)
PD: Quede claro que lo que sí ADORO de este mes es el brillo en los ojos de l@s niñ@s. Será porque me recuerda a los meses de diciembre en los que yo aún pensaba que era éste un mes democrático.
14 comentarios:
Hola preciosa, pues empiezo la tanda de comentarios diciéndote que ya me gustaría que hubiesen pasado las fiestas, y es que las odio, no soporto la navidad, ni el fin de año, ni los reyes. Me gustaba esa época cuando mis hijos eran pequeños, siempre contagia la ilusión de sus miradas, pero...ahora ya son grandes, y las fiestas ya no son lo que eran, falta gente en la familia y... en fin, morenilla que no soporto las fiestas ni los mensajitos de felicidad. Como tu dices, uno es feliz cuando quiere, cuando puede o cuando le dejan.
Pero yo te mando un besazo y un abrazo hoy... y siempre.
Hola guapaaaa!!! ..pues gracias por atreverte a empezar.
Ainsss, venga, mi rubia, que el tiempo pasa volando, ya lo sabes, y cuando menos te lo esperes estos días de turrón y panderetas quedan atrás.
Gracias porque un beso y un abrazo de los tuyos me encantará recibirlos hoy y siiiiiempre :)
Pues yo de diciembre y sus fiestas, me quedo con dos:
Con la Nochevieja, porque es esa noche en la que no tienes obligación de pasarlo con la familia si no quieres. Es una noche más de amigos, una noche en la que elegir la compañía no está mal visto. Es una noche para disfrutar, no para fingir.
Y me quedo, especialmente, con la noche de Reyes. No te puedes ni imaginar la preparación que desde que mis hijos eran pequeños tiene lugar esa noche:
Alfombra cómoda para sus majestades (recordarás que son familia nuestra por parte de padres ;).
Comida para ellos y sus camellos.
Fotografía de rigor, para que no haya confusiones (no me vayan a dejar la ropa interior de mi vecina, varias tallas más grandes que la mía, por ejemplo..).
Zapatitos para que vean lo que hemos crecido (todos?? jaja) y nos dejen los regalos de acuerdo a nuestra edad.
Árbol de Navidad en la esquina y todo el salón despejado para que, por una parte les quepan los regalos y otra, tengamos sitio al día siguiente para desenvolver, montar, probar, jugar y comernos el trozo de roscón que siempre va a comprar "pollito".
Pues eso.. que este ritual lo realizamos todos, todos los años desde que nació el primero de mis hijos. Y es la que más ilusión nos hace, ahh... y eso sí .. nadie ve los regalos ni se levanta por la noche.. no sea que los Reyes Magos nos descubran y nos dejen carbón.
(jajaja... me da, que no vas a tener ganas de leer este tocho comentario ...jajaja ¡Lo sientooooo!! Es que me ha daoooo....)
Muaaackkk
A veeer: ¿ que me voy a esperar de un tocho-post? ¡pues un tocho-comentario! jajaja... ¡qué me va a importar, boba! ya sería el colmo teniendo en cuenta las "charletas" que os merendáis aquíiiiiii.. pero mira eso nos pasa a nosotras dos por ser unas "supercharradoras" jijiji
¡¡Sí señor!! con Adelis no podía ser de otra manera, todo súuuper organizao! jajaja... que me estoy imaginando en el campo de batalla (afombra de nuestros ilustres "abuelitos reales" incluíiiida) a pollito y los baby-paticos.
¿ves? así sí que puede llegar a ser divertida la Navidad, me ha recordado a alguna de las mías, pero caray, de eso hace tanto que ni me acuerdo. Si ejque la edad es la edad :(
Muuua, besitooooos
Hola Karmen, me ha gustado mucho tu relato, decirte a mi si me gusta mucho, no se es algo que sin pensarlo empiezo a sentir conforme se acercan los fechas, pero tambien te comprendo en lo que nos has comentado, el porque no todos los meses son iguales, el porque no todos tenemos los mismo, el porque cuando hace frio, otros duermen en la calle, el mundo no es justo y deberiamos todos ser felices y tener nuestra casita, donde nuestros hijos puedan abrir sus regalos y ser felices, y hacernos felices, el porque pasa... pero aun asi, siento la navidad, porque doy gracias por estar cerca de los mios y eso me hace feliz, pero como tu a veces pienso en que hay otros que estan en la calle, que no tienen un regalo en todo el año, asi es la vida, pero es navidad, tambien debemos dar gracias por lo que tenemos. Muchas gracias Karmen por hacernos reflexionar, y por ser tan sensible.
Hola, Eugenio! yo entiendo que haya personas que, como tú, disfruten de estas fechas, pero es que... caray, ¡que tú juegas con ventaja! Claro, con esas dos criaturas que tienes en casa el "espíritu navideño" es inevitable ¿a que sí? eso es traaampa....
Y ¿tú me das las gracias? ufff, gracias a ti por tus palabras y sobre todo por llegar al final de mis post :) Me alegra leerte de nuevo. Saluditos.
yo no soy de ni tocho-post ni tocho-comentarios pero te felicito por tu entrada de hoy al blog. Has planteado muy bien el tema y has creado un inconforme en mi interior. Un saludo amiga. paz
Javi, buen resumen de mi tocho-post porque así es como yo me siento respecto a este tema. Gracias por tu comentario y por leerme a pesar de mi 'nula' capacidad de síntesis :)
Saluditos también para ti.
Paz ... y amor.
Karmen, adoro la Navidad. Quizá porque desde hace unos cuantos años, como 26, he estado alejada, en distancia kilométrica, de las respectivas familias (de Javier y mía) o quizá porque en mi casa se vivía la Navidad con una excesiva tristeza por los que cada año faltaban en la vida de los míos, el caso es que a mí me encanta la Navidad. Disfruto paseando por las calles iluminadas, reuniéndome con los familiares y amigos que habitualmente tengo lejos y sobre todo por sentirme tan afortunada de tener a los míos conmigo, aunque cada vez falten más seres queridos a la mesa.
Claro que es injusto todo lo que pasa, pero no pasa sólo en Navidad, luego tenemos que tener esos gestos a lo largo del año, durante los 365 días.
Pero he comprendido qué has querido decir, Karmen y no me has deprimido, no te apures. Yo también soy de optimistas declarados!
Y la noche de Reyes es mágica. No celebramos Papá Noël. Y en la noche del 5 al 6 de enero, cada uno va dejando los regalos de los demás a los pies del árbol y a la mañana siguiente todos vamos abriendo los mismos con la ilusión de no saber qué te han dejado!!!
Besotes.
Hola Meli!!!...
Te diré que me encanta que la gente disfrute de la Navidad, pero ... yo no le "pillo el truco". P.ej: ¿Por qué tenemos que esperar a que sea Navidad para estar con los amigos/familiares? ¿Están lejos? Ya, igual de lejos que el resto del año. ¿Por qué esperar a una fecha concreta?
Tienes razón en lo que dices de que las desgracias que cuento no pasan sólo en Navidad, pero es cuando se nos recuerdan, cubrimos el expediente con unos días de solidaridad y listo. Creo que no es suficiente.
¿Sabes qué? igual sí escribo una carta a los RRMM. Les pediré un saco de espíritu navideño; a mí es que no me queda ya :(
Bicos y abrazotes. Gracias por veniiiir.
PD: Me alegra no haberte deprimido :)
Holaaaa karmen ... me gusto mucho tu post, a mi de diciembre me gustan las luces y los colores que iluminan mi ciudad, en cuanto a celebración y regalos pues no creo que sea precisamente necesario en este mes... yo procura regalar, compartir, abrazar siempre que se puede y besuquear pues eso me encanta jijj y no es precisamente en este mes es siempre.... besitos para ti
Hola Maty, cuánto tiempo!! Me alegra te haya gustado mi "confereeeencia" ..
Jajaaa ¿Sabes? eres de las mías, yo tambien soy besucona hasta aburriiiiir ... mua mua mua... ¿ves? :)
Disfruta de las luces de colores estos días. Hasta prontiiito.
Los meses, las fechas, los días. Son sólo nombres que se le dan a situaciones cotidianas. Para mí el verdadero nombre de todo ello es VIDA. Por eso creo en que si uno es bueno lo es porque lo cultiva a diario en su existencia.
Besos de loki vinodelfin.
¿Ves? ése sí que es un buen objetivo: ser bueno toda la VIDA.
Un beso Loki :)
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