
Una bloguera que conozco asegura que sólo escribe cuando tiene algo que decir. Estoy totalmente de acuerdo. Ojalá todos los blogueros hiciéramos lo mismo. No sé vosotros pero yo me he topado con blogs que no sabría decir ni de qué van ni por qué se han creado ni para qué leerlos. Bueno, eso mismo pueden decir los lectores de la blogosfera de los mios. El problema es cuando se escribe porque sí, porque toca. He notado que yo no escribo mucho últimamente. Quizá será porque no tengo nada que contar, aunque lo cierto es que siento que sí tengo mucho que decir pero..., no me sale. Aún así me apetecía subir algo al blog, y he pensado: "este post irá de NADA y hablaré sobre NADA en concreto". Y aquí estoy, improvisando, que de todos es sabido que la improvisación es una 'virtud' muy española. Mientras escribo, sin saber muy bien a dónde me llevarán las letras que voy encadenando, escucho música. Qué raro, ¿verdad? y ¿sabéis? acabo de decidir que me apetece compartirla con vosotr@s ¿por qué? pues por NADA, simplemente porque me gusta y aunque no se haya escrito para mí me hace feliz escucharla; porque me recuerda a la lluvia y, a pesar de que a veces genere melancolía, a mí me encanta que llueva; porque hace un día espléndido aunque no sea un día especial; porque a veces descubres que sin ser consciente del porqué te sientes bien; y porque es un alivio descubrir que no hay que darle demasiadas vueltas a las cosas y no hay que tener una razón para todo, por más que nos empeñemos. Además es de Serrat, razón más que suficiente para oírla.
Me gustaría que lloviera ahora mismo para, como cuando era niña, poder recoger las gotas de lluvia con las manos y después regar las flores que adornan mi terraza. Si hay algo que me gusta más que la lluvia de verano es el olor que deja sobre la tierra mojada. ¿Será porque es el olor de mi tierra? No importa la razón, puede que ni la haya. Tal vez sea por NADA.
PD: A vosotr@s ¿qué os transmite la lluvia?