Interior del Kodak Theatre.
Los Ángeles. Julio 2010
Los Ángeles. Julio 2010
Suena vibrante la música del piano. Sobre él tus manos huesudas y hermosas de dedos largos, arrugados y firmes. Lo acaricias hasta convertir el contacto en música con apenas un leve roce. Cada tarde, todas las tardes, me transportas entre notas traviesas que juegan hasta componer acordes perfectos. Teclado en una línea perfecta de ébano y marfil. Damero en fila india de blancas y negras. Poderosa fuerza, intensidad sutil. El escenario completo es inmenso antes mis ojos de niña a la altura de 1 metro del suelo. Sobre la chimenea un reloj de cuco con cuco, marcando el péndulo un tic tac hipnotizante. Cortinones bermellón cubriendo las gigantescas ventanas sobre unas altísimas paredes. Un leve rayo de luz indiscreto asomando entre las rendijas. Camino invisible transitado por miles de motitas de polvo que yo confundo con hadas, ejército de seres diminutos que también quieren volar y acaban cayendo sobre las teclas, que los acunan. Toda la estancia huele a humo de pipa, rosas, libros y partituras. No sé en qué orden. Tu mecedora es mi trono, convertida yo en princesa del reino de los sonidos. "Adivina, adivinanza..." Lo hemos convertido en un juego secreto en el que sólo jugamos las dos. Tengo cinco años y tú casi ochenta. Yo no sé nada y tú te empeñas en que lo sepa todo. Así que tú tocas y yo adivino la obra. Es perfecto. Me siento la persona más importante del mundo, el centro del universo, una privilegiada habitante de un mundo paralelo que nadie más que nosotras conoce. Y así pasamos horas entre sonidos asombrosos, frenéticos, lánguida melancolía a veces y maravillosas melodías siempre mientras mi rostro de niña embobada por los sonidos que acaricias te hace sonreír.
Mi vida está repleta de momentos imprescindibles que dormitan en el olvido de mis recuerdos. A veces los rescato del túnel en el que habitan y entonces reescribo mi biografía. Somos lo que vivimos, ¿no se dice asi?
Apenas tenía cuatro o cinco años. Las imágenes son confusas, diría que en blanco y negro. Creo que ya no me acuerdo de su cara. Ya no veo con nitidez su sonrisa, tan bella, que acabó desdibujándose. Siempre pasa cuando el tiempo se empeña en ganar batallas. Pero la agudeza sonora de la música siempre araña recuerdos de mi inconsciente más lejano. Suena el piano de nuevo y sus notas todavía me recuerdan a esas tardes compartidas en la casa del pueblo, refugio contra el calor del verano; el verano me recuerda a la luz del mediterráneo; el mediterraneo a Gabrielle Salvatore y su maravilloso mundo griego; Grecia me regala el sonido del acordeón... y el acordeón me lleva sobre corcheas y semicorcheas hasta París, ciudad favorita de mi abuela, de mi padre y ahora mía. Me deslizo a escondidas entre las sombras del Sena para navegar hasta Île de la Cité, y me elevo flotando sobre pentagramas a las gárgolas en busca de Quasimodo. ¿Juegos musicales? ¿Sueños infantiles? Un poco de todo...
Suena el piano de nuevo aunque ya no oigo el tic tac oscilante y acompasado del reloj, ni vuelan hadas sobre el rayo de luz que ya no entra por las rendijas. Empezando a desmentir convicciones concluyo que el piano sólo sonará igual si ella vuelve para tocarlo. Eso ya no podrá ser. Pero no importa. Siempre podré recordar el "Adivina, adivinanza..." y todos esos momentos que la vida me ha permitido compartir a su lado. Siempre podré volver al túnel para explorar mis recuerdos.
PD: ¿tenéis momentos imprescindibles que creíais olvidados? ¿me los contáis?
28 comentarios:
Holaa preciosa!!
Por fin rompes el silencio, que llevamos casi un mes esperando que nos deleites con tus relatos...
Y éste es fascinante, te veo sentada en la mecedora, los cortinajes bermellón y la abuela tocando el piano... qué momento mágico.
Un recuerdo casi olvidado de mi infancia?? pues hay uno también casi olvidado pero triste, mi madre planchando mientras las lágrimas le caían sin cesar por la muerte de mi hermano y yo leyéndole cuentos para distraerla como si así pudiese hacerla olvidar la pena... yo tenía nueve años.
Todos tenemos esos recuerdos o muy parecidos, solo nos acordamos de lo que nos emociona, porque son las emociones las que fijan los recuerdos en nuestra mente. Y así llegamos a ser queines somos, a base de trocitos de realidad deformada por nuestras emociones..., o a caso recuerdas algo que no te haya emoconado? yo no...
saludos y petonets hermanita :)
Todos estamos construidos de recuerdos y proyectos; los primeros son como esa botella que al abrirla nos devuelve los aromas vividos, los dulces y los amargos, que a veces se cruzan entre si.
Pero nuestro olfato es inteligente, sabe embriagarse con lo bueno y querido y cerrarse a lo malo y que nos ha lastimado.
Sigue embriagada por esos recuerdos, son los eslabones de nuestra cadena, que ninguno se pierda.
Siempre recordaré el cosquilleo interior cuando te visita el amor, a veces deseado, otras inesperado.
Besos
Hola Karmen.
Soy Sonia. Tal vez no te acuerdes de mí. Tiempo atrás te escribí algún comentaio y te contaba que tenia la idea de crear mi blog. No pudo ser porque el tiempo se me escapa en otras cosas pero te visito cuando puedo y me gusta hacerlo. Es como visitar a una vieja amiga. Un recuerdo imprescindible?? muchos, pero uno especial es la imagen de mi hermana, mis primos y yo en las puertas del zoo de Santillana del Mar hace unos años. Hoy soy veterinaria *_*
Gracias por compartir tus bonitos recuerdos. Un placer leerte. Saludos.
Karmen recuerdos preciosos como joyas que guardamos resguardadas de cualquier mirada...sólo la nuestra de vez en cuando revisa que todo esté en su sitio...tal y como lo recordamos...
Una entrada bella...muy bella...mi niña.
Besos
Hubo un tiempo en que para mí lo más importante era ser el centro de todo.Resultó luego que ser el centro cansa porque todas las miradas recaen en ti y te agota. También a mi me enseñó mi abuela que es mejor observar que ser observado y eso hago ahora. Creo que desde que eso pasó se ha convertido en uno de mis momentos imprescindibles como tú le llamas.
Tus silencios son demasiado largos, aunque no tienen por que ser más cortos. Pero tenia que decirlo.
El ermitaño.
Mi rubia, ese recuerdo que cuentas no tienes que olvidarlo nunca, por muy duro que sea, porque sólo asumiendo lo que nos pasa podremos asumir lo que aún está por pasar...
Estoy segura de que, a pesar de las lágrimas, tú reconfortabas a tu madre leyéndole tus cuentos...
Espero no tardar tanto en "alunizar" de nuevo por aquí :)
Mil besos, guapa...
Hermanito, qué alegría... pero ¿¿dónde te escondes?? voy a tener que convocar una comida familiar para que te asomes más a menudo :)
Tú lo has dicho, somos todo lo que somos capaces de recordar y lo mejor es recordar sólo lo que nos ha enseñado algo, por eso de no "ocupar archivo" con tonterías.
Cuídate mucho. Bicos.
PD: ¿algún día volverás a tu rincón?
Eso es JC, sensaciones y recuerdos tienen que ir de la mano, son inseparables, son la misma cosa... y si hay una sensación que sabe separar perfectamente lo que es importante de lo que no es ese cosquilleo que comentas nos produce lo importante... como cuando leo tus poesías, por ejemplo :)
El amor debería ser el mejor de los recuerdos siempre, aunque a veces se convierta en el antídoto para sentirlo de nuevo...
Besos, JC. Sé feliz.
¡Hola, Sonia!
claro que me acuerdo de tus visitas, gracias por leerme aunque sea "a escondidas" :) De no tener tiempo sé yo un rato, pero a veces hay que dejar huequitos para uno mismo. ¡Tal vez algún día puedas hacerlo!
Tenemos algo en común. Cuando era niña una de mis ilusiones era ser veterinaria o médico. Hoy no soy ninguna de las dos cosas :) pero tú sí. Eso demuestra que a veces los sueños infantiles se cumplen. Entonces todo tiene sentido.
Espero que sigas visitándome, asomes o no la nariz cuando lo hagas.
Saluditos.
Ana, lo que permanece y se graba en nuestras miradas es porque llega a nuestros corazones. Yo lo he sabido desde niña. Tus fotos son un buen ejemplo de eso. Tienen alma. Cada click es una sensación que has tenido y luego trasmites a través de ellas.Por eso me gusta perderme allí, en ese "ojo tan bien educado" :)
Besos y gracias por volver.
Ermitaño,
supongo que todos hemos sido egocéntricos de pequeños... es necesario crecer para darnos cuenta de que en realidad no somos más importantes que una margarita. Algunos lo asumimos antes, a otros no les llega toda una vida.
Las abuelas siempre acaban siendo las mejores consejeras, ¿verdad? yo si algo lamento es no haberla disfrutado durante más tiempo.
¿Mis silencios? son necesarios, porque me ayudan a escuchar... seguro que me entiendes...
Saluditos.
Karmen,
tienes una habilidad especial para transmitir la melancolía perfecta...tengo que agradecértelo, porque últimamente miro muy poco hacia atrás y a veces, es necesario.
Hasta pronto.
A.
La melancolía tiene un regusto a tristeza que no quisiera transmitir ni revivir en mis recuerdos, pero supongo está implícita. Creo que era Proust quien decía "No hay melancolía sin memoria ni memoria sin melancolía."
Mirar hacia atrás es más que importante. Concentramos todas nuestras fuerzas en descubrir hacia donde queremos ir olvidando por completo que muchas veces el desde donde ir es la clave para llegar...
:) Gracias por volver, A.
Dejo x aqui un puñado de besos y un monton de abrazos para ti karmen
Hola karmen. Me has hecho revivir muchas cosas en tu entrada, pero tengo un recuerdo especial que quiero compartir con vos.
Apenas si era un nene y mi pasión eran entonces los caballos(aun lo son).No tenía forma de convencer a mis papás que me dejaran montar en uno. Cansados de oirme me contestaron que esperase a ser algo más grande. Y cuando ya no contaba con eso mi abuelo Paul(que era norteamericano) en una visita a casa me prometió que, cuando fuera a verlo, él me llevaría una tarde completa a un rancho cercano a su pueblo. Lo cumplió, y yo entonces cumplí un sueño. Así fue
Me gustaría que estuvieras más, como dicen otros comentarios, pero yo siempre volveré, aunque tardes.
Un abrazo desde acá. Ángel.
Mmmm...
que bien, me acuerdo de la musica de Eric Satie al leer tus lineas.
Un abrazo
Maty, todos y cada uno de ellos los comparto contigo :)
Gracias por pasarte por aquí.
Ángel, no hay nada más gratificante que ir cumpliendo sueños. El que tú has cumplido entiendo que te hiciera tan feliz, te entiendo porque fue uno de los mios también de niña :)
Intento estar pero no siempre es fácil. Aún así te aseguro que, si puedo, me asomo por aquí para "veros" a tod@s.
Abrazos cercanos desde el otro lado del mundo.
Oh, Erna, Satie es uno de mis compositores franceses favoritos. ¿Conoces su Gnossienne nº 1? es una de mis favoritas sin duda. Y ¿a esa música te recuerda mi texto? ¡pues menudo cumplido!:)
Gracias mil. Un abrazote.
Hola Karmen..., ya me imagino que estás un poco liada con tus blogs,pero si tienes un ratito te he dejado un regalito en http://rincon-escritor.blogspot.com
...sólo quiero darte las gracias por tu apoyo...
Besssooosss!!!!
¡Hola Ana!
cierto que estoy liadilla,aunque no con mis blogs, que tengo pelín abandonados :( pero me pasaré por el tuyo, que a mí los regalos ME ENCANTAN :))
Gracias mil. Bss muchos.
Hola Karmen,
Cuánto tiempo! Eh? Es una pena disponer de tan poco tiempo para disfrutar de blogs tan agradables como el tuyo. Pero buscando un hueco, lo he encontrado, y aquí estoy, disfrutando de tu rincón. Gracias por seguir ahí, para recibirnos cuando podemos pasarnos.
Besos.
Esperanza (Madrid)
Esperanza, ¡buenos ojos te lean! :)
Me alegra tener noticias tuyas. Y gracias a ti por(a pesar del maldito tiempo) tener huecos para volver.
Siempre que pueda (y el tiempo me lo permita) aquí estaré.
Besos y buen finde para ti.
Ay SM Karminis... No, nunca olvido un momento imprescindible por algo es inolvidable e imprescindible.
Recuerdo con demasiada frecuencia a mi amiga Raquel, mi más mejor amiga, nos arrancaron a la una de la otra cuando contábamos con 8 años y aún no me he repuesto. Ella era todo para mí, mi amiga, compañera de juegos, de pupitre de merienda. Jugábamos en la buhardilla, allí había un baúl repleto de todo aquello que puedas imaginar, trajes de época, de princesas (es de buena familia ¿se dice así??) y nuestra imaginación no tenía límites ni fronteras.
Ese rincón era mágico, había mucho polvo, eso sí, pero no nos importaba, fuimos Sisi Emperatriz, La Bella Durmiente, Dorothy y su escarpines, Momo, la enemiga de los hombre grises con gran habilidad para escuchar... y tantos otros personajes.
Disculpe la demora, ando un poco perdida en todos los aspectos jejeje, espero esta vez retomar el timón de verdad de la buena.
"Lo hemos convertido en un juego secreto en el que sólo jugamos las dos"... algo de éso me está pasando, brujilla gallega. ¡Biquiños nena!
Mi querida Lady del Sur, a ti te perdono la demora, la ausencia y los ires y venires que haga falta, ¡sería buena! bastante fluctuante es la existencia que tenemos como para explicar encima el "no estar".
Tu recuerdo compartido, que de entrada podría parecer triste, me parece un recuerdo maravilloso. Cuántos hay que no tendrán recuerdos ni parecidos así, que pasan por la vida sumando sólo tiempo y no momentos...
Me alegra tu regreso, y espero que sea ¡viento en popa a toda vela! :)
Bicos, piratilla... kilos...
Hola Karmen,
estoy escuchando el disco de Wim Mertens - entre dos mares(Hay una pelicula preciosa con el mismo titulo).
No se porque, pero pensaba en ti.
Un abrazo
Pues no conocía ni al músico ni la película, me los apunto ambos... He estado escuchando alguna canción en youtube, ¡y me gusta! Gracias por dármelo a conocer...
A veces pasa que alguna sensación nos hace pensar en otra persona. Yo cuando veo una luna bonita también pienso en ti :)
Un abrazo gigante...
Publicar un comentario