
Eres mi mejor amigo, y lo eres desde hace tanto tiempo que ni me acuerdo. Me atrevería a decir que incluso fuiste el primero. Luego llegarían los amigos del colegio, los del instituto, pero tú fuiste el único que siempre ha estado conmigo. Y no sé si te acuerdas, pero al principio ni siquiera te entendía.
Aún así, sabes que no siempre voy a ir a tu lado, ni siquiera una vez cada día. A veces en muchos, muchos días, no estaré contigo, y yo sé que me esperarás, paciente, y puede que yo, que sé que sigues ahí, tal vez ni me acerque. Y si al final lo hago, si al final me decido a buscar tu compañía, no te importará que sea tarde o que sea temprano, de día o de noche, porque para mí tú no tienes horarios, ni te importará que esté contenta o triste, eso te da lo mismo. Tú estarás ahí.
Eres el compañero perfecto. No protestas si te ignoro, ni me interrumpes nunca, y sólo cuando yo lo decido se acaba nuestro encuentro. No me gritas, ni me haces reproches, pero me aconsejas, me guías, y me enseñas. ¡Me enseñas tantas cosas! todas las que sabes, que sabes muchas, y no guardas secretos para mi, y si bien a veces me permites soñar, de cuando en cuando me acercas realidades, me dejas que vuele en mi imaginación o me obligas a pensar, y pensar...
Contigo me he reído mil veces como un niño, y he llorado tantas otras, y cuando, en horas bajas, no tengo ánimos para salir a recorrer mi vida, te quedas a mi lado y la recorres conmigo, contándome mil historias, a veces ciertas y a veces inventadas.
No sé cuando apareciste exactamente en mi vida, no me acuerdo, porque creo que siempre has estado ahí, pero lo que sí sé es que ahora no podría vivir sin saber que puedo contar contigo.
Esto va por ti, por ser mi mejor amigo.
Aún así, sabes que no siempre voy a ir a tu lado, ni siquiera una vez cada día. A veces en muchos, muchos días, no estaré contigo, y yo sé que me esperarás, paciente, y puede que yo, que sé que sigues ahí, tal vez ni me acerque. Y si al final lo hago, si al final me decido a buscar tu compañía, no te importará que sea tarde o que sea temprano, de día o de noche, porque para mí tú no tienes horarios, ni te importará que esté contenta o triste, eso te da lo mismo. Tú estarás ahí.
Eres el compañero perfecto. No protestas si te ignoro, ni me interrumpes nunca, y sólo cuando yo lo decido se acaba nuestro encuentro. No me gritas, ni me haces reproches, pero me aconsejas, me guías, y me enseñas. ¡Me enseñas tantas cosas! todas las que sabes, que sabes muchas, y no guardas secretos para mi, y si bien a veces me permites soñar, de cuando en cuando me acercas realidades, me dejas que vuele en mi imaginación o me obligas a pensar, y pensar...
Contigo me he reído mil veces como un niño, y he llorado tantas otras, y cuando, en horas bajas, no tengo ánimos para salir a recorrer mi vida, te quedas a mi lado y la recorres conmigo, contándome mil historias, a veces ciertas y a veces inventadas.
No sé cuando apareciste exactamente en mi vida, no me acuerdo, porque creo que siempre has estado ahí, pero lo que sí sé es que ahora no podría vivir sin saber que puedo contar contigo.
Esto va por ti, por ser mi mejor amigo.
Cuadro de Isabel Guerra
No hay comentarios:
Publicar un comentario