1/3/07

Os regalo una sonrisa...

Os voy a contar una pequeña historia.

Todas las mañanas, de camino al trabajo, me lo encuentro. Le llamo “EL SOL” y os explicaré por qué.

Es un hombre de mediana edad. Está siempre en el mismo lugar, al lado de mi garaje, puntual cada mañana. No tiene prisa, siempre va mal vestido, y ojeroso, no se mueve de su oficina ambulante, anunciada con el cartel de “Estoy en paro, tengo familia, necesito su ayuda.” y apenas unas monedas, que supongo que recoge de cuando en cuando para seguir recaudando su jornal sin que parezca que se enriquece (por si alguien piensa que se pueda enriquecer con monedas de 50 céntimos). Es madrugador. Calculo que hace su jornada de 8 horas, como cualquier ciudadano, pero sin seguridad social. A veces lee un periódico que, por su aspecto, casi seguro será atrasado, y que alguien habrá dejado en un banco cercano. Paso por su lado. Ya le resulto una cara conocida, y aunque nunca le he dejado una moneda, siempre que me ve, sonríe y me saluda con un “Buenos días” que yo le devuelvo, sorprendida la primera vez y divertida ahora. Si un día dejo de verle, le echaré de menos.

Todas las mañanas, de camino al trabajo, me lo cruzo. Le llamo “EL SOMBRA”, y os explicaré por qué.

Es un hombre de mediana edad. Le veo casi cada día entrando al mismo garaje que yo, siempre va con prisas, y siempre muy bien vestido, impecable, elegante, y ojeroso. Parece que llevara el tiempo justo para llegar a su oficina, en la que probablemente habrá un cartel luminoso que anunciará un “Gabinete jurídico”, y en el que se embolsará mensualmente unos miles de euros. Es madrugador, pero porque antes de empezar su jornada, que no creo llegue a las 8 horas, me imagino que le gusta tomarse un café mientras lee desganado un periódico del día recién puesto en la barra de su cafetería preferida. Nos cruzamos cada día, pero nunca le he visto sonreír. El rictus siempre serio, casi enfadado, no se sabe muy bien con quién. Este hombre nunca me saludará, lo sé, y no me importa. Si un día dejo de verle, no le echaré de menos.

Esto es lo que quería contaros y que me hace pensar que vale la pena sonreír. Puede que no por eso seas más feliz, y casi seguro que no lo serás, pero a lo mejor consigues un efecto boomerang a tu alrededor, ¿no vale la pena probar?

Yo a partir de hoy, cada día, os mandaré a tod@s una sonrisa.


"Sonríe siempre, para no dar a los que no te quieren el placer de verte triste, y para dar a los que te aman la certeza de que eres feliz..." - Anónimo -

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Esto lo lei hace tiempo pero no sabía donde ponerte un comentario. Yo sé el efecto que produce una sonrisa, aunque, a veces a destiempo, pueden darte un cachete, jajaja, por pensar que te estás cachondeando, y es que hay gente que no tiene sentido del humor. Pero si es verdad que a la mayoría les encanta mi sonrisa. Un abrazo, morenilla... (así sabes que soy yo).

Meiga dijo...

Creo que la sonrisa es el analgésico que mejor cura la tristeza, por eso yo siempre llevo alguna de "reserva" ... Un abrazote grande...

flores dijo...

Muchas gracias Karmen, me ha encantado, voto por una sonrisa diaria, para hacer a todos un poco mas felices, saludos.

Meiga dijo...

Pues aquí tendrás una sonrisa Eugenio siiiiempre que quieras :)

Saluditos.

Lady Pirata dijo...

¿Pero es tu primera entrada?

Me encanta el mensaje, y la imagen, cómo nooo :)

No es una tontería lo de las sonrisas, podemos entre todos relativizar y que se contagien, a mi me encanta reir, a veces estoy tristona y floja, pero aún
así me río, sobre todo de mi misma.

*:*

¡Bicos!

Meiga dijo...

Sí, es mi primera entrada, ya ves, tenía el día inspirado...

Yo también me río a menudo aunque tengo mis "bajones" intermitentes; de mí misma no me cuesta nada reirme, lo cierto es que con mi comportamiento, me lo pongo muy fácil a veces, jeje...

Tú y yo nos parecemos mucho, Piratilla, tanto que acabaré por repasar mi árbol genealógico por si al final resulta que soy adoptada, jajajaaa.

Bicos...

ANTONIO MARTÍN ORTIZ. dijo...

Karmen,

Es deliciosa ésta, tu primera sonrisa. Es una maravilla. Siempre lo he pensado: es mejor sonreír. Si uno sonríe, todo lo ve mejor. La forma como escribes es una delicia. De verdad. Poco a poco, me iré sonriendo con todas tus sonrisas.

Un beso y una sonrisa,

Antonio

Meiga dijo...

Acabo de caer en la cuenta de que se me escapara este comentario tuyo, Antonio.

Gracias por ese beso, esa sonrisa y todas los sonrisas futuras. Los acepto encantada :)