31/1/09

La vida es un circo


He llevado a mi sobrino al circo. Era su regalo de cumpleaños: seis años. Si por mí fuera no habría ido pero es mi sobrino, mi ahijado y mi ojito derecho. No podía negarme. A mí es que no me gusta el circo a pesar de que se parece mucho a la vida. ¿Os habéis fijado alguna vez?

Sí. La vida es un circo. Hay payasos (muchos), domadores de fieras, fieras, equilibristas, enanos... La vida es un circo sin carpa ni red, con espectadores sin invitación e invitados desconocidos, con un aforo ilimitado de visitantes donde es imposible controlar la entrada. La vida es un circo plagado de sorpresas y a mí las sorpresas, para qué mentir, nunca me han gustado. Dicen que el circo es un negocio poco rentable: ¿la vida es poco rentable? pues nos aguantaremos, porque no nos cobran por venir. Por quedarnos sí pero no por venir.

Nunca me ha gustado el circo, ni de niña me gustaba. ¿Por qué? pues porque me daban miedo/pena las fieras, porque los payasos estaban casi siempre tristes y se hacían daño a menudo (o a mí me lo parecía). No me gustaba el circo porque me gustan los animales y allí estaban flacos y sucios y no entendía porque un elefante, animal de cuatro patas, tenía que ponerse en pie sólo porque el domador se empeñaba en hacerlo ponerse en pie. Entonces yo pensaba mirando al domador: "¿Por qué no te pones tú a cuatro patas?". Nunca me ha gustado el circo pero, me guste o no, la vida es un circo.

Me siento payasa últimamente, enana en ocasiones y casi siempre equilibrista, intentando mantenerme a duras penas en ligero equilibrio entre lo que debo y no debo hacer, entre lo que puedo y no puedo esperar, entre lo que logro y lo que espero lograr. La vida es un circo que no cierra por vacaciones, sin horarios infantiles ni días libres por descanso del personal. A veces el domador es domado, el payaso llora más de lo que ríe y el equilibrista pierde el equilibrio. ¡Menudo circo más cutre!

La vida es un circo pero a mí nunca me ha gustado el circo. No me hace gracia ver a un hombre atravesando el fuego, ni a una mujer barbuda siendo el bufón objetivo de mil carcajadas, ni a un enano intentando subirse a un caballo demasiado grande hasta para mí.

Me enseñaron desde muy pequeña a no plantear un problema si antes no he pensado en una posible solución y aquí está mi propuesta: intentar ser los "dueños" del circo, que al fin y al cabo, casi siempre son los que más beneficios sacan del negocio. Pero seré sincera: yo quiero ser propietaria de un circo al estilo "El Circo del Sol" , llenito de magia, colores y belleza, lejos de imitaciones baratas. Desde ya mismo empiezo a ahorrar para comprar acciones.

PD: ¿Os gusta el circo?