No hay poesía ni prosa ni ensayo que pueda expresar lo que siento cuando se muere un niño, cuando se muere un ángel. Enmudezco, y el silencio me acompaña porque pocas cosas hay más ensordecedoras que el silencio del vacío.No hay poesía ni prosa ni ensayo que sirva para aliviar la angustia. Sólo el tiempo que pasa y, por suerte o por desgracia, siempre pasa.
Hoy el cielo está a oscuras, porque ha desaparecido una estrella, otra más. Y cada vez que se muere un niño, cada vez que se muere un ángel, mi alma se encoge de nuevo, y se torna muy muy pequeña. Hoy no puedo decir nada más porque cuando mi corazón llora mi cabeza no sabe pensar.
http://www.20minutos.es/noticia/358493/0/mari/luz/muerta/